¿Cayeron a tiros en Santiago? Asalto a extranjero arma bochinche en el Tivolí

Presunto asalto a un extranjero en Santiago de Cuba termina con disparos de la policía. Vecinos relatan el suceso y expresan preocupación.

¡Oye esto pa' que veas!

Imagínate la escena: noche cerrada en Santiago de Cuba, por el Balcón de Velázquez, un sitio que uno piensa que es tranquilo. Pues resulta que un turista, un extranjero, ¡zas!, que lo abordan dos tipos con malas intenciones. Le cogen lo que sea que tuviera el pobre. Y claro, la gente ahí mismito, oyendo y viendo el bochinche.

Los asaltantes, más listos que el hambre, salen corriendo pa' lados distintos. Uno pa' Santa Lucía, el otro se mete por el callejón General Feria, buscando perderse en el laberinto de callecitas del Tivolí.

Y todo esto, ¿dónde y cuándo?

Pasó la noche del jueves, cerca del Balcón de Velázquez, ese mirador tan famoso. El callejón General Feria y la escalinata de Padre Pico, uno de esos lugares que uno ve en las postales, se llenaron de policías y de gente asustada.

Dicen los que estaban allí, pegados a las ventanas, que se oyeron tres disparos. ¡Pum, pum, pum! Sonaron fuerte, ¡y en plena calle! La cosa se puso tensa, se sintió el susto en el aire, se escuchó el murmullo de la gente asomada, preguntando qué pasaba.

¿Y a quién le cae esto encima?

Bueno, primero al pobre turista, que seguro se llevó un susto de muerte y se le quitaron las ganas de pasear de noche. Pero también le cae a los vecinos del Tivolí, que de por sí ya andan con el Jesús en la boca por la delincuencia.

Esto pone a hablar a todo el mundo sobre la seguridad en el centro de la ciudad, sobre todo cuando cae el sol. Porque uno no sabe si va a dar un paseo o se va a encontrar con un tiroteo.

¿Qué dice la gente? ¿Y la autoridad?

Por ahora, la cosa está callada oficial. Nadie dice si atraparon a los ladrones, ni si el extranjero está bien. Tampoco se sabe si el policía disparó al aire o si le tiró a alguien. La gente en las redes, como siempre, comentando, especulando, preocupados.

Unos dicen que fueron disparos de advertencia, otros que la cosa fue más seria. La verdad, nadie sabe con certeza. Lo único cierto es que los casquillos los encontraron en el suelo, y las patrullas no pararon de dar vueltas por allí.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene en el cuento?

Pues ahora toca esperar. Esperar a que las autoridades digan algo, algo que aclare el panorama. Mientras tanto, en el Tivolí, la gente intenta volver a la calma, pero queda esa inquietud, esa pregunta en el aire.

¿Seguirá la racha de asaltos? ¿Habrá más disparos? ¿Se pondrán las pilas con la seguridad en esa zona? Son cosas que uno se pregunta mientras se acuesta a dormir, a ver qué cuenta el sol de mañana.

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