¿Y Díaz-Canel dónde está? El presidente cubano se queda callado ante el desastre en Venezuela
Mientras el mundo reacciona a los terremotos en Venezuela, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel guarda silencio, contrastando con su canciller y otros líderes.
¡Oye esto pa' que veas! Tremenda sacudida la de los terremotos en Venezuela, y mientras los gobiernos del mundo se dan la mano y mandan ayuda, aquí en Cuba, el presidente Díaz-Canel como que se lo tomó con calma. ¡Nadie entendía nada!
La cosa es que después de unos temblores fuertes, fuertes, uno espera que los líderes digan algo, ¿verdad? Pues resulta que en las primeras horas de la tragedia, ni un mensaje de condolencias, ni una oferta de ayuda. ¡Silencio total del mandatario!
Dónde y cuándo pasó la cosa
Esto pasó en Venezuela, un país que tiene una relación histórica con Cuba, de esas que se consideran estratégicas. Los terremotos pegaron duro y dejaron al país en estado de emergencia. El presidente, que uno pensaría que sería el primero en reaccionar, estaba más ocupado en otras cosas.
Mientras la gente estaba contando los heridos y los muertos, y viendo cómo se caían los edificios, Díaz-Canel tuiteaba sobre la política de Estados Unidos contra Cuba. ¡Como si no pasara nada en el país vecino!
¿Y a quién le cae esto?
Pues a todo el mundo. Venezuela es un socio clave para Cuba, y una crisis así afecta la región entera. La gente se pregunta por qué el silencio, sobre todo cuando la ayuda internacional empezaba a volar para allá.
Además, en estas emergencias, las primeras horas son oro puro para salvar vidas. La falta de una declaración rápida puede retrasar la coordinación, y eso es lo que más preocupa.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, tenemos al presidente cubano, que no dijo ni pío sobre el desastre, pero sí criticó a los americanos en sus redes. Por otro lado, su propio canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, sí se pronunció. ¡Imagínate el contraste!
El canciller mandó sus condolencias al pueblo venezolano y hasta dijo que los médicos cubanos que están allá estaban listos para echar una mano. Así que, mientras un jefe de fila callaba, otro de su mismo gobierno hablaba. ¡Un bochinche comunicacional, vaya!
¿Y ahora qué?
Bueno, lo que queda es seguir de cerca cómo evoluciona la situación en Venezuela y, claro, entender por qué hubo ese silencio tan raro por parte del máximo líder cubano. La ayuda internacional está llegando, pero la pregunta de por qué no hubo una reacción inmediata del presidente cubano se queda en el aire.