¿Y tú supiste lo último? El Presi de Cuba quiere que los curas digan que el embargo es el culpable de todo

Díaz-Canel pide a líderes religiosos internacionales que cuenten la "realidad" de Cuba, culpando al embargo de la crisis económica y la escasez.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! El mismísimo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, se sentó a charlar con unos líderes religiosos que vinieron de afuera, como si fuera una reunión de Semana Santa. El tipo les pidió un favorcito: que le digan a todo el mundo en sus países que la culpa de los líos que hay en la isla la tiene el embargo de Estados Unidos. ¡Puro cuento de radio bemba para el mundo!

Dónde y cuándo

Todo este jolgorio pasó en La Habana, en el Palacio de las Convenciones, justo en plena Semana Santa. Imagínate la escena: el presidente, el primer ministro Manuel Marrero y un montón de religiosos que vienen de más de cien países. ¿El tema? Que los curas y pastores se conviertan en los voceros del régimen, repitiendo que la crisis es por culpa de la "economía de guerra" impuesta por el bloqueo.

Por qué importa

Lo que está en juego aquí es el relato. El gobierno cubano quiere que la gente de afuera vea la crisis, la escasez de medicinas, las listas de espera para las operaciones, ¡todo!, como consecuencia directa de las sanciones gringas. Y no tanto por los problemas internos que tiene el modelo económico cubano. Es una jugada para influir en cómo ven a Cuba internacionalmente, sobre todo cuando hay tanto ruido por los derechos humanos.

Qué dicen las partes

Por un lado, Díaz-Canel insiste en que el embargo es el gran villano que ahoga al país, causando escasez y afectando hasta los logros sociales. Por otro lado, muchos cubanos y observadores independientes señalan que la falta de reformas, el modelo centralizado y la poca producción son los verdaderos culpables de la inflación, los apagones y el malestar general. Los religiosos, por su parte, han mostrado solidaridad y han hablado de la importancia de la paz y el apoyo comunitario.

Qué viene ahora

Bueno, ahora queda ver si estos líderes religiosos se convierten en los portavoces de la versión oficial cubana o si cuentan lo que vieron de verdad. Lo cierto es que el gobierno sigue tratando de controlar la narrativa mientras la isla se ahoga en una crisis que muchos dicen que no es solo culpa de un país, sino de un sistema que necesita un cambio urgente.

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