¿A Díaz-Canel le dieron un revolcón? Periodista brasileña le saca los trapitos al sol
Periodista brasileña cuestionó a Díaz-Canel sobre la crisis cubana y el "bloqueo interno". El mandatario rechazó que las opiniones ciudadanas fueran representativas de la población.
¿Qué pasó?
¡Oye esto pa' que veas! Una periodista brasileña, Mónica Bergamo, le echó un galletazo verbal al mismísimo presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. La reportera, que anduvo por la isla de punta a punta, le cuestionó al mandatario si él creía que la gente estaba hasta el gorro de que siempre culparan al bloqueo gringo de todos los males.
Según ella, habló con gente de todo tipo, desde los que viven en la loma hasta los que no llegan a fin de mes, y le salieron con el mismo cuento: que los problemas vienen de adentro, del tal "bloqueo interno", y que ya estaban cansados de oír siempre la misma excusa del bloqueo de Estados Unidos.
¿Dónde y cuándo?
Todo este bochinche ocurrió en Cuba, en un intercambio que luego se viralizó por las redes. La periodista, en su recorrido, recopiló testimonios que pintaban un cuadro bastante crítico de la situación, señalando que las dificultades del país no eran solo cosa de ahora, sino que venían de mucho antes, a pesar de la posible agudización de las medidas estadounidenses.
¿Por qué importa?
Mira, esto importa porque pone el dedo en la llaga. Mientras el gobierno insiste en que el bloqueo yanqui es el culpable de todo, la gente en la calle, según cuenta la reportera, tiene otra película. Esto puede significar que la narrativa oficial no está calando como quisieran y que el descontento, o al menos el cansancio, es más profundo de lo que quieren admitir.
Al final, la periodista estaba planteando que hay una desconexión entre lo que se dice desde arriba y lo que se siente abajo, y que la supuesta "crisis interna" es un tema que no se puede tapar más con el cuento del bloqueo.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, la periodista presentó lo que escuchó de la gente en la calle: críticas a la gestión interna y un hartazgo de culpar siempre al bloqueo externo. Explicó que, aunque no era una encuesta científica, era un patrón recurrente en sus conversaciones.
Por el otro, Díaz-Canel rechazó esa visión, cuestionando si esa percepción era realmente representativa de toda la población cubana. Él defendió que ellos sí escuchan, pero que la cosa "no es así" como lo presenta la periodista, y que habría que ver "qué parte de la población opina de una manera u otra".
¿Qué viene ahora?
Pues ahora, lo que viene es seguir de cerca cómo se maneja esta tensión. Queda en el aire la duda sobre si el gobierno va a seguir insistiendo en la misma línea o si estas voces críticas, amplificadas por una periodista extranjera, van a generar algún tipo de reflexión o cambio en la forma de comunicar y gestionar los problemas internos de Cuba.
Habrá que ver si esta "confrontación" mediática se queda en anécdota o si marca un antes y un después en la forma en que se abordan las críticas dentro de la isla y cómo se presentan al mundo.