¿Y a este quién lo pela? Díaz-Canel y Lis Cuesta, de gala mientras el pueblo suda la gota gorda
Critican a Díaz-Canel y Lis Cuesta por aparecer sonrientes y elegantes en la Feria del Libro, contrastando con la difícil realidad de los cubanos.
Qué pasó
Mira, que la Feria del Libro de La Habana arrancó, ¡y vaya manera de empezar! La foto del presidente Miguel Díaz-Canel y su esposa, Lis Cuesta, bien sonrientes y arregladitos en la inauguración, ha caído como bomba. La gente en las redes no se calla, porque la cosa no cuadra ni por chiste.
Dicen que mientras ellos estaban allí, vestidos para la ocasión, el resto del país se las está viendo negras para conseguir hasta lo más básico. ¡Vaya contraste se formó, mi hermano!
Dónde y cuándo
Todo este bochinche pasó en la inauguración de la 34.ª Feria Internacional del Libro de La Habana. El evento, que está dedicado al centenario de Fidel Castro y tiene a Rusia como invitado de honor, se extendió hasta el 16 de agosto. Después, la feria anda de viaje por otras provincias, hasta llegar a Santiago de Cuba el 6 de septiembre.
Pero el jaleo se armó fue en la capital, con esas fotos que corrieron como pólvora. La imagen oficial de la Presidencia quería mostrar cultura y país, pero a muchos les recordó la dura realidad de la isla.
Por qué importa
La vaina es que esas fotos de la pareja presidencial, tan finos y sonrientes, ponen en bandeja de plata la distancia que hay entre los de arriba y la gente de a pie. Mientras ellos inauguraban libros, el cubano de la calle batalla con la escasez de comida, la falta de combustible y hasta pa' prender la cocina se las ven duras.
Para muchos, este tipo de actos oficiales, con tanto glamour, son una muestra de que las prioridades no están donde deben. Señalan que se invierte en imagen y propaganda cuando hay problemas urgentes que resolver. ¡La gente está harta de ver esas caras mientras la nevera está vacía!
Qué dicen las partes
Las críticas no se hicieron esperar. El activista Mag Jorge Castro soltó sin pelos en la lengua que “no hace colas del hambre ni cocina con leña”, refiriéndose a Lis Cuesta. Básicamente, la está señalando de vivir en otro mundo, ajena a las penurias diarias de la mayoría.
La Presidencia, por su parte, presentó la feria como un evento cultural importante, destacando los más de 1.300 títulos y millones de ejemplares disponibles. Pero esa es la versión oficial, la que no siempre se conecta con la calle.
Qué viene ahora
Bueno, la feria seguirá su curso, recorriendo el país y mostrando la cultura cubana. Pero la sensación que queda es de un descontento que va creciendo. La gente quiere ver soluciones a sus problemas cotidianos, no solo sonrisas y discursos bonitos.
Habrá que ver si este tipo de comentarios y el malestar general se traducen en algún cambio o si seguimos viendo el mismo cuento. Por ahora, el contraste entre la gala y la cola del pollo sigue marcando el día a día.