¿Qué Lío Se Montó en Tapachula Con un Cubano y una Moto Robada?

Un cubano detenido en Tapachula por conducir una moto robada, presuntamente vendida por su pareja. El caso avanza en la fiscalía.

¡Oye esto pa’ que veas!

Resulta que en Tapachula, México, se armó tremendo rollo. Agarraron a un cubano, un tal Juan Carlos “N”, de unos 44 años, manejando una moto que pintaba bien, pero ¡ay, papá!, que tenía reporte de robo.

Imagínate el bochinche: un paisano nuestro metido en un lío de esos en tierra ajena. La cosa se puso caliente cuando un señor lo reconoció y salió corriendo a buscar a la policía.

¿Dónde y cuándo se formó el jangueo?

Todo este jolgorio pasó el miércoles pasado, como a las once y pico de la mañana, en una colonia de Tapachula llamada 16 de Septiembre. El señor que dio el pitazo, un tal Crisóstomo “N”, vio la moto, negra con azul, y dijo: “¡Esa es la moto que le quitaron a mi hermana!”.

Así que, sin pensarlo dos veces, se le tiró a una patrulla que pasaba por allí y señaló la motico. Los policías, ni cortos ni perezosos, pararon al chofer, que era nuestro paisano Juan Carlos.

¿Y esto a quién le cae encima?

Pues mira, el asunto se pone más enredado. El cubano no tenía papeles que demostraran que la moto era suya o que la podía usar. Y pa’ rematar, llegó una señora, Antonia Yamileth “N”, diciendo que la moto era de ella y con los papeles en regla.

Esto significa que el pobre Juan Carlos está en un brete. Lo detuvieron y se lo llevaron pa’ la Fiscalía, acusado de encubrimiento por receptación. Ahora, a ver cómo explica él su situación y si sabía o no que la moto tenía cola.

¿Qué dicen los que saben y los que no?

Por un lado, está la versión del señor Crisóstomo, que dice que la moto era robada a su hermana. Por el otro, la señora Antonia Yamileth presenta sus papeles y dice que es la dueña legítima. Y el detenido, Juan Carlos, pues… no pudo demostrar nada en el momento.

Los policías hicieron su trabajo al detenerlo y leerle sus derechos. Ahora la Fiscalía es la que tiene la pelota en su cancha para investigar a fondo y ver qué pasó realmente con esa motocicleta y por qué estaba en manos del cubano.

¿Y ahora qué? ¿Para dónde va la guagua?

Bueno, la cosa queda ahora en manos de los fiscales. Ellos tendrán que meterse de lleno a investigar cómo es que esa moto terminó en manos de Juan Carlos. Verán si fue que la compró sin saber, si se la vendieron así, o si hay algo más turbio en el asunto.

Lo que sí está claro es que el ciudadano cubano tendrá que enfrentar el proceso legal y su situación jurídica se definirá conforme la investigación avance. Habrá que esperar a ver qué dictamina la justicia en este caso tan particular.