¡Se puso fea la cosa! Preso político cubano, con la salud en el fango y a palos en Melena del Sur
Denuncian grave deterioro de salud y presuntos abusos contra el opositor cubano Adrián Curuneaux Stivens en la cárcel de Melena del Sur, traslado desde el Combinado del Este.
¡Oye esto pa' que veas! Parece que la cosa se puso fea de verdad para un preso político cubano, Adrián Curuneaux Stivens, que lo movieron para la cárcel de Melena del Sur, allá en Mayabeque. La gente que está dentro del rollo de las prisiones cubanas anda diciendo que el hombre está fatal de salud y que le están dando unos tratos que ni te cuento.
Al principio se rumoreaba que lo mandaban pa' Pinar del Río, pero no, al final el hombre está en ese penal de Mayabeque. Y ojo, que esto no lo digo yo, lo dicen reclusos que mandaron la información por ahí, de forma anónima, pa' que no los agarren. Dicen que Curuneaux, que es vicepresidente de un movimiento opositor llamado MONR, está hecho un trapo, con la diabetes y la presión que lo tienen vuelto loco, y todo por las condiciones en que lo tienen metido.
¿Dónde y cuándo se puso así?
Todo esto está pasando ahora mismo en la prisión de Melena del Sur, en Mayabeque. Lo movieron de la cárcel Combinado del Este el pasado 18 de abril. Antes de eso, cuando estaba en el Combinado, se dice que hasta se desmayó por culpa de la poca comida y se dio un coscorrón que necesitó puntos.
Dicen los que saben que esa cárcel de Melena del Sur es como un agujero negro, un "destino final" le llaman. Las instalaciones están que dan pena y el trato... bueno, ni hablar. El que soltó la sopa contó que ahí los guardias se desquitan con los presos a palos y que la comida, la limpieza y la atención médica son un desastre.
Las barracas, que son como los cuartos, están llenas de filtraciones, se inundan cuando llueve y los baños ni te imaginas cómo están: húmedos y sucios. La mayoría de los presos andan con cara de hambre, con signos de desnutrición, por la poca comida que les dan. Y lo peor es que las autoridades saben todo esto, pero se hacen de la vista gorda.
¿Por qué nos importa este bochinche?
Bueno, porque aquí se trata de un preso político, de alguien que piensa diferente y que, según denuncian, lo están tratando de forma inhumana. Estamos hablando de deterioro de salud, de supuestos abusos físicos, de falta de atención médica, de desnutrición... cosas que a nadie le gustaría que le pasaran.
Si las denuncias son ciertas, esto pinta muy mal para el respeto a los derechos humanos dentro de las cárceles cubanas. Y más allá de la política, es una cuestión de decencia humana. La gente merece un trato digno, no importarles si están presos o no.
¿Qué dicen las partes?
Por ahora, lo que tenemos son las denuncias anónimas de los reclusos y lo que han publicado medios como Cubanet y otros. Las autoridades penitenciarias, hasta donde sabemos, no han dicho ni pío sobre estas denuncias específicas. Tampoco hemos escuchado a familiares o abogados que puedan dar fe o desmentir la situación.
Es la típica historia donde unos dicen que pasa esto, y los otros... bueno, en Cuba, cuando se trata de estas cosas, a veces el silencio es la respuesta más ruidosa.
¿Y ahora qué?
Pues lo que toca es esperar a ver si sale alguna declaración oficial, aunque no nos hagamos muchas ilusiones. Lo que sí está claro es que estas denuncias ponen el foco, una vez más, en las condiciones de las cárceles cubanas, que según activistas y familiares, siempre están llenas de problemas: hacinamiento, violencia, comida que no alcanza, medicinas que no aparecen y atención médica que brilla por su ausencia.
La situación en Melena del Sur, si todo esto es cierto, parece que se ha puesto peor con la crisis económica que vive el país. Habrá que seguir de cerca qué pasa con Adrián Curuneaux y si alguna entidad, nacional o internacional, se pronuncia al respecto.