¡Cuidado! Venden 'cocoa' por cemento en Guantánamo y tapan con eso las casas
Una red en Guantánamo vendía cemento adulterado con 'cocoa' en el mercado informal, causando daños a construcciones y estafando a ciudadanos desesperados por materiales.
Qué pasó
Oye esto pa' que veas la pifia que se armó en Guantánamo. Resulta que desmantelaron una red entera que se las daba de vender cemento, pero el asunto es que lo que vendían era pura adulteración. Una señora, que lo que quería era arreglar su casa, cayó redonda. La cosa es que el cemento que compró, que se lo vendieron por redes sociales, la terminaron tumbando y las paredes se le empezaron a caer.
La trampa era gorda: le metían a ese cemento una cosa que le dicen 'cocoa'. Eso lo ponen bonito por fuera, pero por dentro es un desastre, que no aguanta ni un vendaval chiquito.
Dónde y cuándo
La cosa se destapó en Guantánamo, allá por mediados de julio de 2026. La víctima, una señora que necesitaba arreglar su casa, contactó a un tipo llamado Alexander por las redes sociales. Le vendió 10 sacos, se los llevó en un coche de caballo, y ella pagó su buena plata, 149.000 pesos. Al principio todo pareció normal, pero cuando empezaron a construir, ¡zas! todo empezó a fallar.
Los albañiles que estaban trabajando se dieron cuenta enseguida que eso no era cemento de verdad. Era una mezcla, seguro, para sacarle el dinero a la gente y venderles puro cuento.
Por qué importa
Mira, esto importa porque pone en juego el pan de la familia y la seguridad de las casas. La gente en Cuba está desesperada por conseguir materiales, porque lo oficial escasea y sale caro. Entonces, te ves obligado a buscar por la izquierda, y ahí es donde te la juegan.
Si construyes con eso, no solo pierdes la plata, sino que tu casa se te puede venir abajo. Imagínate el peligro, que te derrumben una placa o el techo por culpa de un engaño así.
Qué dicen las partes
Bueno, la señora afectada intentó reclamar, pero el vendedor, Alexander, se esfumó como por arte de magia. Los teléfonos que usó para venderle la vaina dejaron de sonar.
Después de la denuncia, la policía se puso las pilas y agarró al presunto vendedor, y a otros dos que andaban en el ajo de hacer y vender esa porquería. Les quitaron varios sacos que ya estaban listos para engañar a más gente. Las autoridades dicen que no es el primer caso, que a otras personas también les ha pasado lo mismo, perdiendo dinero y sufriendo daños en sus casas.
Qué viene ahora
Esto te deja claro que el mercado informal de materiales es una jungla. La escasez de cemento oficial obliga a la gente a arriesgarse, y los vivos se aprovechan. Lo que hay que ver es si las autoridades van a meterle mano seria a esto, o si esto va a seguir pasando.
Hay que estar pilas, porque los estafadores siguen al acecho, y la necesidad de la gente es su mejor negocio. Habrá que seguir de cerca si esto se soluciona o si la gente sigue cayendo en estas trampas.