¿Le están vendiendo 'químico' a los niños en Camagüey? ¡Vecinos en pie de guerra!

Denuncia en redes sociales alerta sobre presunta venta de 'químico' cerca de secundaria en Camagüey. Autoridades no confirman.

¡Oye esto pa' que veas!

Un relajo se ha formado en Camagüey con una denuncia que anda rodando por ahí. Un periodista independiente, Niover Licea, soltó la sopa en las redes, diciendo que cerca de una escuela secundaria, ¡de esas donde van los muchachos a estudiar!, parece que hay gente vendiendo y hasta consumiendo el famoso 'químico'.

Imagínate el bochinche: la gente preocupada, los vecinos con los pelos de punta, sobre todo porque esto supuestamente pasa en horario de clases y a la vista de todos.

¿Dónde es el desorden y cuándo?

Pues mira, la cosa se pone fea cerca de la secundaria 'Juan Marinello', en la zona de La Guernica. Dicen los que denuncian que unas motorinas llegan todos los días, ¡zas!, justo cuando los chamaquitos están en clase, para hacer sus negocios turbios.

El cuento es que esto ocurre ahí mismo, pegao' a la escuela, en pleno día. Los que viven por ahí están que trinan, con toda la razón del mundo.

¿Y esto a quién le cae arriba?

Bueno, si esto es verdad, ¡a todo el mundo! Primero, a los padres y a los alumnos, que están en un sitio que se supone es seguro. Segundo, a la comunidad, que no quiere ver a sus jóvenes cayendo en esas cosas.

Y claro, a las autoridades, porque es su deber velar por la seguridad y el orden, especialmente en un lugar tan sensible como una escuela.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

Aquí está el detalle: la denuncia está ahí, en Facebook, la gente comentando, pero de confirmación oficial, ¡nada de nada! Ni el gobierno ni la policía han salido a decir 'sí, estamos investigando' o 'no, eso es falso'.

Los que pusieron la denuncia dicen que hasta los trabajadores de la escuela y la policía saben de esto, pero claro, eso tampoco se ha podido comprobar. Así que, por ahora, es una denuncia de la calle, sin pruebas que la respalden oficialmente.

¿Y ahora qué?

Pues a esperar a ver qué pasa. La gente quiere respuestas y las autoridades deberían dar un parte, sea lo que sea. Si es verdad, hay que meterle mano y sacar a esos vendedores de cerca de los niños. Si es falso, pues que lo aclaren para que la gente se calme.

Mientras tanto, la preocupación sigue flotando en el aire camagüeyano. Hay que seguirle la pista a este asunto, a ver si se aclara el panorama y se pone orden donde hace falta.

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