¿Al carajo la comida? Intentan llevarse a opositor por repartir víveres en Santiago
Denuncian intento de arresto de opositor cubano Maikel Mediaceja mientras repartía comida gratis en Santiago de Cuba. Autoridades presentes, pero sin detenciones confirmadas hasta el momento.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que hasta dar un plato de comida se ha vuelto problema en Santiago de Cuba. El periodista Yosmany Mayeta soltó la sopa: a varios les cayeron encima con intenciones de meterlos presos, ¡todo por repartir comida gratis a la gente necesitada! Imagínate tú, en plena calle Zamorana, gente de civil metiendo bulla y queriendo llevarse a los que estaban ayudando.
Hasta el opositor Maikel Mediaceja, que anda con la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), estaba en el ajo, metido de lleno en esa obra de caridad que ya lleva más de dos semanas. La cosa se puso tensa, con vecinos mirando y agentes en la calle haciendo sus llamadas, como si estuvieran cazando mariposas en vez de ayudar a quien lo necesita.
¿Dónde fue la cosa y cuándo se supo?
Todo este bochinche pasó el jueves 15 de octubre, en la calle Zamorana, allá en Santiago de Cuba. El sol pegaba, la gente se agolpaba frente a una casa, y de repente, ¡zas!, aparecen los inspectores de civil. Mayeta, que estaba al tanto, soltó la denuncia en las redes, diciendo que la cosa estaba caliente y que no entendía por qué tanto lío por una sopa.
El ambiente se sentía pesado, con la tensión de ver a las autoridades interfiriendo en algo tan noble. La gente, con sus ollas y sus buenas intenciones, se encontró de frente con la intervención, creando un cuadro que nadie esperaba.
¿Y a quién le cae arriba este rollo?
Pues mira, esto pone a pensar a cualquiera. Si ayudar a un vecino que no tiene pa' comer se convierte en motivo de investigación o de intento de arresto, algo no anda bien. Mayeta se lo preguntó directo: ¿será que el problema no es la comida, sino quién la da y qué piensa políticamente? Porque en Cuba hay otras iniciativas de ayuda, y parece que a veces las cosas se miran con lupa según quién las haga.
Recordó lo que hacía José Daniel Ferrer García, organizando comedores y repartiendo comida en Altamira, también en Santiago. Si antes eso era visto como algo bueno, ahora parece que hasta dar un plato de arroz puede ser un acto de rebeldía. La preocupación es que estas acciones, pensadas para aliviar el hambre, terminen creando problemas con los que mandan.
¿Qué dicen los que hablan y los que no?
Bueno, de entrada, los que estaban repartiendo comida, como Maikel Mediaceja y su gente, estaban haciendo su labor, tratando de que nadie se acostara sin comer. Por otro lado, los agentes vestidos de civil, que supuestamente iban a detenerlos, pues su presencia ya dice algo. El periodista Mayeta fue el que levantó la voz, preguntando y señalando la posible injusticia.
Hasta el momento de soltar la noticia, no se sabía si a Maikel y a los otros los habían arrestado o no. Tampoco hubo un comunicado oficial de las autoridades explicando qué estaba pasando o por qué esa intervención. Era como un chisme de barrio, donde uno dice que vio algo y el otro añade que cree que es por política.
¿Y ahora qué? ¿Qué viene en el plato?
La cosa quedó ahí, en el aire, como un plato de frijoles esperando a ver si los sirven o no. No se sabe si habrá consecuencias para los que ayudaban, si la iniciativa seguirá o si la presencia de los agentes era solo una advertencia. Lo que sí queda claro es que sigue la preocupación por cómo se manejan las ayudas independientes en la isla.
Hay que seguir de cerca qué pasa con Maikel y con esa gente que solo quería dar una mano. Queda la duda de si el gobierno verá esto como un acto de solidaridad o como algo que hay que controlar, especialmente si lo hacen personas con ideas diferentes a las oficiales. La pelota está en el tejado, y nadie sabe pa' dónde va a rodar.