¿Y Ahora Quién Detiene a Los Tiburones del Malecón? ¡La Policía los Espanta del Agua!
Policía despliega patrullas para impedir baños en Malecón habanero mientras jóvenes buscan alivio al calor. Autoridades advierten sobre riesgos.
¡Oye esto pa' que veas!
Resulta que en La Habana, con este calor que te derrite el alma, un grupito de muchachos se metió al Malecón a darse un chapuzón. ¡Normal, pa' refrescarse! Pero, ¡zas!, que aparece una fila de carros de policía como si fuera un desfile. La gente en las redes se revolcó con eso, porque a quién se le ocurre armar tanto alboroto por un bañito.
Susana Ortega, una cubana del montón, soltó la bomba en internet con fotos y todo. Dijo que era un despliegue exagerado, que los muchachos solo querían quitarse el calor pegajoso de encima. Y bueno, el Malecón, ese es el sitio donde todos van a botar el estrés, a hablar, a meterse al agua cuando aprieta la candela.
¿Y eso dónde pasó y cuándo?
Esto fue en el Malecón de La Habana, ese malecón que es más famoso que las canciones de Buena Vista. Sucedió hace poco, un día de esos que el sol te pega con saña y el aire se pone espeso. Imagínate la escena: el mar azul, el sol que achicharra, y de repente, el sonido de las sirenas y las luces azules de las patrullas rompiendo la calma.
Los muchachos, tranquilos, disfrutando de la brisa marina y el frescor del agua, ven cómo las patrullas se apoderan de la orilla. Un cuadro que no se ve todos los días, y que a nadie le gusta cuando lo único que buscas es un respiro del bochorno habanero.
¿Y a quién le cae arriba este lío?
Pues a cualquiera que quiera darse un gusto en el mar sin que lo miren mal. A los muchachos que se buscan un alivio al calor extremo y a los habaneros que ven el Malecón como su sala de estar gigante al aire libre. Parece que el asunto va de poner orden, pero la gente lo ve como ponerle freno a la alegría sencilla.
El debate se armó porque, si bien las autoridades dicen que hay que tener cuidado con el mar, que las corrientes y el oleaje son traicioneros, tampoco se puede ahogar el recreo de la gente. ¿Tanto lío por un baño? La pregunta flota en el aire, como la sal del mar.
¿Qué dicen unos y otros?
Por un lado, está el testimonio de Susana Ortega, que lo vio y lo denunció, sintiendo que el despliegue era desproporcionado. Ella habla por muchos que piensan que la medida fue excesiva para una situación tan cotidiana como un baño para refrescarse.
Por otro lado, uno se imagina que las autoridades tendrán sus razones, quizás basadas en la seguridad, en advertencias previas sobre zonas peligrosas para el baño. Lo que sí está claro es que no ha salido una versión oficial que explique qué pasó exactamente o por qué tanta presencia policial.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?
Ahora, la cosa queda en el aire. La gente seguirá hablando del tema en las redes, comentando en las esquinas. Se espera que haya un poco más de claridad sobre estas situaciones, o quizás, que se busquen maneras de disfrutar del mar de forma segura sin sentir que te persiguen.
Habrá que ver si el calor sigue apretando y si la gente se anima a meterse al agua de nuevo, y cómo reaccionan las autoridades. Por ahora, el Malecón sigue siendo el Malecón, un lugar de encuentro, pero con esta historia rondando en la cabeza de todos.