¿Apagando los cajeros pa' no ver el despelote? Colas y drama en La Habana Vieja

En La Habana Vieja, ciudadanos denuncian que cajeros del Banco Metropolitano son desactivados para evitar colas. Genera desesperación y aglomeraciones.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! La Habana Vieja está que arde. Anda circulando en las redes un cuento bravo: dicen que los cajeros del Banco Metropolitano, ¡los mismos que uno va a buscarle el chichí del peso!, los están apagando a propósito.

Imagínate la escena: cientos de personas ahí paradas, bajo el solazo, esperando y esperando, pa' que al final les digan que el cajero no sirve o que lo quitaron. La gente desesperada, gritando, porque el dinero no aparece y la necesidad aprieta.

Dónde y cuándo

Esto se está poniendo caliente en las esquinas de O'Reilly y Compostela, en el corazón de La Habana Vieja. Las fotos y los videos muestran la gente ahí, pegada a la pared del banco, como si fuera un concierto, pero de pura necesidad.

El calor aprieta, la paciencia se acaba y lo que se oye es un coro de desesperación. Es el mismo drama que se repite en otros barrios, pero aquí se siente más el bochinche, la prisa por resolver.

Por qué importa

Mira, esto no es un jueguito. La gente necesita su efectivo pa' comer, pa' resolver el día a día. Cuando te dicen que el cajero está apagado, o peor, que lo apagaron pa' que no se arme el relajo, te están diciendo que tu problema no les importa.

Es la gota que colma la paciencia. Si el banco no te da el dinero que es tuyo, ¿a dónde vas? Es un golpe directo al bolsillo y a la confianza en que las cosas van a funcionar.

Qué dicen las partes

Por un lado, tienes a la gente en la cola, gritando, reclamando, con la desesperación pintada en la cara. Dicen que los trabajadores del banco apagan los cajeros a propósito, pa' quitarse la presión de encima.

Por el otro, suponemos que el banco tendrá su versión, dirán que son problemas técnicos, fallas eléctricas, o lo que sea que se inventen. Pero la realidad es que el dinero no sale y la gente se queda con las manos vacías.

Qué viene ahora

La cosa se pone tensa. Si esto sigue así, la cosa puede explotar. La gente está buscando respuestas y si no las consigue, el descontento va a crecer.

Habrá que ver si las autoridades toman cartas en el asunto, si realmente investigan estas denuncias o si simplemente dejan que el bochinche siga su curso. Lo cierto es que la necesidad no espera y la paciencia se agota rápido.