¿Qué le pasa a estos cinco niños en Camagüey? ¡Un drama de hambre y golpes que nadie atiende!
Cinco hermanos en Camagüey sufren hambre, golpes y maltrato extremo. La denuncia clama por intervención urgente de las autoridades para salvar a estos menores.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece cuento de novela, pero es la cruda realidad en Camagüey. Cinco hermanos chiquiticos están pasando las de Caín, en serio. Imagínate: sin comer como Dios manda, durmiendo en el suelo, y lo peor, sufriendo golpes y más. Una denuncia llegó a oídos de este radio bemba, y hay que contarlo porque la cosa está fea, fea.
Los pequeños van pa' la escuela con el estómago vacío, buscando qué picar en la calle. El mayorcito, con solo ocho años, tiene que fajarse a buscar comida pa' los hermanitos, y hasta uno de cinco pide la bendición en la calle para poder comer. ¿Tú te crees eso? La mamá, una tal Idoris Louzado Quintero, parece que los tiene a la buena de Dios, sin la atención que necesita cualquier niño para crecer bien.
¿Dónde es este relajo y cuándo pasó?
Todo este bochinche está pasando allá en el reparto Las Mercedes, en la misma ciudad de Camagüey. Los días que corren, ahora mismo, es que la cosa está así de mal. Los chiquillos están en esa situación día tras día, y la cosa no mejora.
El sol pega, la calle está caliente, y el ruido de la gente preocupada aumenta. Se oyen los llantos de los más chiquitos y la desesperación de los mayores. La abuela, a quien supuestamente los dejaron, también está enferma. Un cuadro completo, señores.
¿Y por qué esto importa, tú me dirás?
Importa porque son niños, por Dios. Son cinco vidas que se están yendo por un tubo por falta de atención. Esto no es un problema de uno solo, esto le cae encima a cualquiera que tenga un poquito de corazón.
Si estos niños no reciben ayuda ya, ¿qué va a ser de ellos mañana? ¿Se van a acostumbrar a vivir así, a pedir limosna, a ser golpeados? La sociedad entera tiene que poner el ojo aquí, porque un niño maltratado hoy es un problema mañana para todos.
¿Qué dicen las partes?
Bueno, de la mamá no se sabe mucho, solo que parece que no está muy pendiente. Del papá, pues dicen por ahí que hubo unos abusos que no se han denunciado bien, y eso es grave. La abuela, que ahora los cuida, está mal de salud. La gente del reparto está hablando, preocupada, pero nadie parece resolverles el problema de raíz.
Los que están al tanto de esta denuncia dicen que hay que actuar rápido. Piden a gritos que las autoridades entren en acción, que vean la situación de cerca y pongan orden. Porque así, esperando, el tiempo se les va y el daño se hace mayor.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?
Lo que se espera, y ojalá sea pronto, es que las autoridades de Camagüey se pongan las pilas. Que vayan a esa casa, que vean a esos niños y actúen. Tienen que investigar bien todo lo que se dice, si hubo golpes, si los dejaron solos, todo.
Lo más importante es que esos cinco hermanos estén seguros, que coman bien, que vayan a la escuela sin miedo y que tengan un techo digno. Hay que salvaguardar la vida de esos pequeños antes de que sea demasiado tarde y ocurra una tragedia que nadie pueda remediar.