¿Qué le dieron de comer a la abuela en Holguín? ¡Un puño de arroz que indigna!
Denuncian que un comedor estatal en Holguín sirvió solo arroz a una anciana de 91 años y su hijo, reavivando el debate sobre la asistencia social en Cuba.
Qué pasó
¡Oye esto pa' que veas! En Holguín, parece que al comedor del Sistema de Atención a la Familia (SAF) se le acabó la inventiva, o peor, la comida. Una abuela de 91 años, que tiene la cadera rota, y su hijo de 65, que la cuida, se encontraron con un plato que daba pena: solo un puñito de arroz.
¡Un puñito! Y esto no fue cosa de un día, que según dicen, llevan semanas con estas raciones que no alimentan ni a un pajarito. La cosa se puso caliente cuando alguien grabó esto y lo soltó en las redes, levantando la polvareda.
Dónde y cuándo
Esto pasó en el barrio Vista Alegre, allá en Holguín. Imagínate la escena: una abuela delicada de salud y su hijo esperando un plato decente en un comedor que se supone les da una mano.
La grabación muestra el momento exacto de la entrega, y lo que se ve, pues no es un banquete. Un poco de arroz solo, sin nada más que le ponga color o sustancia. ¡Y eso que es para gente mayor, vulnerable!
Por qué importa
Bueno, y por qué tanta rabia con esto, preguntas tú. Porque el SAF es para ayudar precisamente a los que no tienen cómo resolver su comida, a los viejitos que viven solos o no pueden darse el lujo de comer bien. Es el programa que se supone que les garantiza un plato caliente al día.
Si el programa ese que debe cuidar de los más débiles está fallando así, sirviendo migajas, pues se cae el invento. La gente se pregunta si esto pasa en otros lugares y si de verdad se está atendiendo a la gente como debe ser.
Qué dicen las partes
Hasta ahora, el silencio. Ni el gobierno de Holguín ni los jefes del SAF han salido a dar la cara para explicar qué pasó con la comida de la abuela Edilsa y su hijo. Ni una palabra oficial sobre las raciones.
Pero en las redes, la gente no se calla. Amigos, activistas y hasta los que pasaban por ahí han compartido el video y las quejas, pidiendo que se investigue y que se ponga orden en ese comedor.
Qué viene ahora
Nadie sabe qué va a pasar después. Si van a investigar de verdad, si van a cambiar las cosas en ese comedor o si la abuela y su hijo seguirán comiendo arroz todos los días.
Lo que sí está claro es que la gente está pendiente. Quieren ver si las autoridades hacen algo o si esto se queda en un chisme más que se lleva el viento. Hay que seguirle la pista a ver qué resulta.