¿Qué Mierda Pasa en Cuba? ¡Hasta en el Metro de Madrid lo Cuentan!

Cubanos en Madrid denuncian la crisis y falta de libertad en su país en el metro, buscando visibilizar la dura realidad sin pedir ayuda.

¡Oye esto pa' que veas!

Resulta que en el metro de Madrid, ese que va pa' todos lados, se formó un bochinche bueno. Dos cubanos, Avana de la Torre y Lázaro Mireles, que viven allá en España, se pararon en una estación a contarle a la gente lo que está pasando en Cuba.

Y ojo, que no estaban pidiendo ni un peso ni un plato de comida, nada de eso. Su movida era pura información, querían que la gente supiera la verdad, la de verdad, de cómo está la cosa en la isla.

¿Dónde y cuándo fue el cuento?

Pues mira, esto pasó en pleno metro de Madrid, un lugar donde pasa gente de todo tipo, día tras día. Imagínate el gentío, el ruidito de los trenes, y de repente, dos cubanos en medio a soltar la sopa.

Estaban ahí, parados, hablando clarito. Lázaro Mireles, con la gente pasando, soltó que él y Avana no venían a pedir limosna, que solo querían que se enteraran de que Cuba necesita ser libre de verdad.

¿Y por qué importa este rollo?

Porque estos muchachos están diciendo que lo que se oye por ahí de que en Cuba hay libertad, ¡eso es mentira! Están denunciando que hay gente presa por pensar diferente, que no hay ni leche pa' los niños y que la miseria está pegando duro.

Lo que quieren es que la gente sepa la realidad, que no se coman el cuento oficial. Su acción es para que se sepa lo que viven millones de cubanos, que la situación es bien, bien difícil.

¿Qué dicen las partes?

Bueno, los que hablan son los propios cubanos que están en el exilio y que se atreven a alzar la voz. Avana de la Torre y Lázaro Mireles son los que están dando la cara.

Su mensaje es directo: desmentir la supuesta libertad que venden. Lo que dicen es que la situación es de escasez, de represión y de falta de derechos básicos para la gente de a pie.

¿Y ahora qué?

Pues lo que queda es seguir de cerca estas denuncias. El gesto de estos cubanos en Madrid pone el dedo en la llaga, mostrando que la sociedad civil, aunque esté lejos, busca hacerse oír.

Queda en el aire qué va a pasar con esta denuncia y si más gente se animará a contar lo que pasa. Lo cierto es que la conversación sobre los derechos humanos y la dignidad en Cuba sigue viva, gracias a estas voces.

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