¿Mamá y hermanitos varados en el desierto? ¡Papa en Miami se le cae el alma a los pies!

Un cubano en Miami vive una pesadilla al temer la deportación de su esposa e hijos, hallados al borde de la muerte en el desierto de Texas.

¡Oye esto pa' que veas!

Un papá que vive aquí en Miami está que no cabe en un zapato. Resulta que su esposa y sus dos hijos, que venían pa'lante en este viaje tan difícil, los encontraron botados en el mero desierto de Texas. ¡Imagínate el susto!

La cosa se puso fea de verdad, porque anduvieron perdidos sin agua ni un poquito de comida por como cuatro días. Al final, unos ángeles los encontraron, pero el hombre aquí, en Miami, tiene un miedo que se le sale el alma del cuerpo pensando que se los van a deportar y no va a poder verlos más.

¿Dónde fue la cosa y cuándo?

Esto pasó por allá por el desierto de Texas, un lugar bravo y caliente. La mamá, que tiene 41 años, y los chamas de 22 y 11, aparecieron después de caminar como locos bajo ese sol.

Un video por ahí anda que se ve a la familia en cómo quedaron: muertos de cansancio y sed. El papá, que no quiso dar su nombre completo por el lío, contó que él salió de Cuba hace como dos años y se la jugó por todo Centroamérica y México hasta llegar aquí.

¿Y esto por qué importa?

Porque la cosa está dura con los migrantes. El gobierno de Estados Unidos está poniendo las cosas más difíciles y deportando a muchos cubanos, sobre todo los que llegan por la frontera de Texas. Hay miles de cubanos esperando a ver qué pasa con sus papeles, sin saber si se quedan o si los mandan de vuelta.

Para este papá, lo más importante es que su familia esté segura y poder juntarse con ellos después de esta odisea que casi les cuesta la vida. Se siente impotente, pero no pierde la esperanza.

¿Qué dicen las partes?

Bueno, del gobierno lo que se sabe es que están metiendo más mano con los controles en la frontera. Las organizaciones que defienden a los migrantes dicen que las deportaciones han subido un montón.

Por el lado de la familia, lo que se ve es el agotamiento y el peligro que pasaron. El papá está con el corazón en un puño, esperando noticias y luchando para que no los deporten y pueda tener a su gente con él.

¿Y ahora qué?

Pues ahora toca esperar a ver qué decide migración. El papá está rezando para que le den una cita, para que pueda ver a su esposa e hijos pronto y reunirlos aquí en Miami.

Hay mucha incertidumbre en el aire. Lo que está claro es que la travesía fue de las que hacen historia, llena de riesgos y con un final que todavía no se sabe si será bueno o malo. ¡A ver qué pasa!