¿Cubano de 61 años deportado de Miami era un espía? ¡Las dudas vuelan!
Cubano de 61 años deportado de Miami genera dudas de espionaje. Testimonios del exilio y episodios pasados alimentan las sospechas sobre sus vínculos.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que en Miami hay tremendo bochinche. Un cubano de 61 años, Fernando Armando Valdés Pérez, que vivía tranquilo en Kendall, ¡zas! se lo deportaron pa' Guatemala. La cosa es que dicen que este señor no era un ciudadano cualquiera, sino que, ¡agárrate!, supuestamente era parte de la inteligencia cubana. Esto ha puesto a correr a todo el mundo, porque hay gente del exilio que dice que las sospechas sobre él andan hace años.
El cuento es que, según un tal Santiago Álvarez, él siempre estuvo mosca con los nexos de Valdés Pérez con los servicios secretos de Cuba. Álvarez dice que este hombre intentó meterse en su círculo, pero no se la coló. ¡Imagínate la película!
¿Dónde fue la cosa y cuándo se supo?
La deportación fue el pasado 7 de agosto, y a quien lo señala de espía es al ICE, la agencia migratoria de Estados Unidos. Pero las dudas, según cuentan, vienen de mucho antes, de hace décadas. Santiago Álvarez, uno de los que dice que sospechaba, recuerda que Valdés Pérez intentaba acercarse a él y a otros, pero que nunca le dieron la confianza.
Una historia que llama la atención es que supuestamente Valdés Pérez se hizo íntimo de Luis Posada Carriles, ¡sí, el cubano tan conocido! Esto habría pasado mientras Posada Carriles estaba preso en Panamá, entre 2000 y 2004. ¡Qué relaciones!
Otro compadre, Orlando González, conocido como “Landy”, tiene su propio cuento. Sus sospechas nacieron cuando fue a Guatemala como por 2005 o 2006. Se quedó en casa de Valdés Pérez y le pareció muy raro que viviera tan cerca del consulado cubano. ¡Pura casualidad, seguro!
Según Landy, después de volver a Estados Unidos, ¡zas!, el FBI lo interrogó por horas. Él dice que en ese momento soltó la sopa sobre sus sospechas de Valdés Pérez y les contó todo lo que lo hacía pensar así.
¿Y esto por qué importa?
Bueno, esto importa porque si se confirma que este señor era un agente de la inteligencia cubana operando en Miami, pues es un lío gordo. Significa que por años pudo estar recopilando información delicada.
Además, que esto salga a la luz ahora, después de su deportación, levanta muchas preguntas sobre cómo operan estos supuestos agentes y por qué no se presentaron cargos formales en su contra en Estados Unidos.
La gente del exilio cubano, que siempre está pendiente de estas cosas, siente que se confirma lo que sospechaban hace tiempo. Es una cuestión de seguridad y de saber quién anda haciendo qué.
¿Qué dicen las partes involucradas?
Hasta ahora, el ICE no ha dado muchos detalles públicos sobre la información que supuestamente recogió Valdés Pérez. Tampoco han explicado las razones concretas por las que lo deportaron a Guatemala y no lo enjuiciaron aquí por espionaje.
Por otro lado, los testimonios que han salido a la luz son de personas del exilio cubano, como Santiago Álvarez y Orlando González, quienes exponen sus sospechas y las anécdotas que las sustentan.
Se menciona también que Valdés Pérez mantenía contactos con figuras políticas de Estados Unidos y que organizaba eventos relacionados con Luis Posada Carriles, ¡hasta su cumpleaños número 90! Esto da a entender que tenía un círculo bastante movido.
¿Y ahora qué?
Pues ahora lo que queda es esperar qué más sale a la luz. Con la deportación de Valdés Pérez a Guatemala, se cierra un capítulo en Miami, pero se abren otras preguntas.
Queda por ver si las autoridades estadounidenses compartirán más información sobre la investigación que llevó a esta deportación. También está en el aire si en Guatemala habrá algún tipo de seguimiento o si el caso quedará solo en la deportación.
Lo cierto es que la historia sigue dando de qué hablar y la gente seguirá pendiente de cualquier detalle nuevo que surja sobre este presunto espía cubano.