¿Y el buen momento? Cubano cuenta el diario calvario sin luz, agua ni medicinas

Un cubano relata la dura realidad de la crisis en La Habana, marcada por apagones, escasez de agua y falta de medicamentos, afectando su vida diaria y futuro.

¡Oye esto pa' que veas!

Un vecino de La Habana, de esos que uno se topa en la cola del pollo o bajando del carro, se sentó a contarnos la pura verdad de cómo se está viviendo por allá. Y no, no fue con traje y corbata, sino con el corazón en la mano y la voz quebrada por la cosa.

Este señor, sin inventar ni una coma, nos contó el día a día de una crisis que no da tregua. Habló de apagones que te sacan de onda, de agua que no llega y de medicinas que parecen tesoros escondidos.

¿Dónde y cuándo es este cuento?

Todo esto pasa en La Habana, la capital, donde la vida se complica más de lo normal. El testimonio lo recogió Martí Noticias, y el hombre, con la pena pintada en la cara, explicaba cómo los cortes de luz te arruinan la cocina, te dañan la comida y te ponen de cabeza las tareas de la casa.

Imagínate, que ni el asma te la pueden aliviar. Fue a un policlínico buscando una inyección para una crisis y ¡zas!, no estaba. ¡Así cualquiera se desespera!

¿Y esto a quién le cae arriba?

Pues a todo el que vive en Cuba, pero más duro a los que luchan día a día por lo más básico. Este hombre siente que no ha tenido un momento de paz, que su vida es un continuo sufrir, una agonía sin fin.

Lo peor es pensar en los hijos, en el futuro que les espera si las cosas siguen así. ¿Qué herencia les vamos a dejar si es pura dificultad y manque de todo?

¿Qué dicen las partes?

Bueno, las autoridades de la isla siempre achacan todo a problemas económicos, que si falta combustible, que si la infraestructura vieja... lo de siempre. Los ciudadanos, en cambio, lo que sienten y viven es el día a día, la falta de servicios y la incertidumbre.

Unos hablan de cifras y otras de la realidad en la calle, y la verdad es que la gente está cansada de no poder resolver lo esencial.

¿Y ahora qué?

Pues lo que se ve es que la cosa no pinta fácil. Mientras no se resuelvan los problemas económicos y de infraestructura, la gente va a seguir pasando trabajo. Habrá que ver qué pasa con el tiempo, si las cosas cambian o si las nuevas generaciones tendrán que seguir remando contra la corriente.

Lo cierto es que la crisis energética y la falta de servicios básicos siguen marcando el paso en la vida de muchos cubanos.