¿Y la guagua? Cubano carga a su esposa en silla de ruedas bajo el aguacero por falta de transporte
Un cubano empuja a su esposa en silla de ruedas bajo la lluvia por falta de gasolina y dinero, evidenciando la crisis.
¡Oye esto pa' que veas!
Imagínate la escena: un aguacero, de esos que caen con furia en la isla, y un hombre abriendo camino, empujando la silla de ruedas de su esposa. Y no solo eso, sino que van con su niño pequeño, intentando cubrirse como pueden con unas capas improvisadas. Parece una película, ¿verdad? Pues no, esta es la historia real de un cubano que tuvo que echarse a la calle, bajo la lluvia y con lo puesto, para llevar a su mujer a una consulta médica.
La imagen la compartió Yosvanis Linares Morales en Facebook, y es un reflejo crudo de cómo están las cosas por allá. No es un hecho aislado, que conste, pero esta vez le tocó vivirlo a esta familia.
¿Dónde y cuándo pasó esta novela?
Bueno, el video se grabó en algún lugar de Cuba, bajo un diluvio que no daba tregua. El sol ni se asomaba, solo el agua cayendo y cayendo. El hombre, con su hijo al lado, avanzaba con la silla de ruedas, un camino que se hacía eterno con el mal tiempo. Se oye al protagonista explicando la pura verdad: no había gasolina ni para el transporte, ni dinero para buscar una alternativa. ¡La vida en Cuba, señores!
Y esto, ¿por qué carajo importa?
Pues mira, esto no es solo un hombre empujando una silla. Esto es la prueba viviente de las vueltas que tiene que dar la gente en la isla para conseguir algo tan básico como ir al médico. Cuando no hay transporte, ni para combustible, ni para pagar una moto, la cosa se pone fea, sobre todo para los que no se pueden mover solos, como la esposa de este señor. Es un golpe bajo a la dignidad y una muestra más de las carencias que a diario se enfrentan.
¿Qué dicen los involucrados y los que ven el video?
En el video se oye al hombre contar su penuria: “Es una situación abajo de agua”, dice, refiriéndose tanto al clima como a sus problemas. La gente que ha visto el video se ha revolcado en comentarios, muchos diciendo que esto es el pan de cada día. Otros se indignan, otros comentan con esa resignación cubana que a veces da risa y a veces da pena.
¿Y ahora qué? ¿Se va a arreglar esto?
Pues lo que se ve es que la cosa está en el aire. La falta de combustible y el transporte público en picada no dan muchas esperanzas de que la movilidad mejore de la noche a la mañana. Hay que ver qué pasa con la economía, si aparecen nuevas medidas o si simplemente la gente sigue resolviendo como puede, bajo el sol o bajo la lluvia. Por ahora, solo queda seguir de cerca estas historias que, aunque duelen, nos muestran la fuerza de la gente para salir adelante.