¡Adiós al banco! Cubana renuncia por hambre: "No me alcanza ni pa' los frijoles"

Una joven cubana dejó su trabajo en un banco estatal, ganando 4700 pesos, porque no podía mantener a su familia. Ahora se dedica al comercio digital.

¡Oye esto pa' que veas!

Una chama de Artemisa, la tal Elianys Echazabal, que se la daba de creadora de contenido y to' eso, soltó todo y dijo adiós a su trabajo en el banco estatal. Seis años dándole al teclado y la cuenta, ¡y nada! Que con 4.700 pesos al mes no se puede ni respirar, y menos mantener una familia. ¡Imagínate tú!

Así que la muchacha agarró sus corotos y se fue a buscar la vida en las redes, en TikTok y esas cosas. Dijo que el sueldo no daba pa' los gastos del día a día, y que eso era lo que la movió a cambiar de ruta.

¿Y dónde y cuándo pasó este despelote?

Esto fue en Artemisa, en una de esas oficinas bancarias del gobierno que uno ve por ahí. La renuncia, según cuenta ella en un video que anda rodando, fue porque el bolsillo no da más. La cosa está caliente, el sol pega y los pesos no alcanzan ni pa' los frijoles.

Elianys, que se dedica a esto de las redes sociales, contó que la decisión no fue fácil, pero la necesidad es la que manda. Imagínate el ambiente: tú ahí sentada, contando billetes (o lo que sea que cuenten ahora) y pensando en que no te alcanza ni pa' la libreta.

¿Y a quién le cae esto arriba? ¿Por qué nos importa?

Pues mira, esto le cae encima a todos los que trabajan en el sector estatal y ven que el salario se les va en un suspiro. La gente se mata trabajando y al final del mes, ¿qué queda? Migajas.

Esto importa porque es un reflejo de lo que pasa en la calle. Muchos cubanos están en la misma: buscando cómo resolver, cómo meterle otro pico a la economía familiar porque la oficial no da abasto. Es la pelea diaria por llevar el pan a la mesa.

¿Qué dicen las partes en este jaleo?

La que habló fue Elianys, la protagonista de esta historia. Ella puso su verdad en un video, diciendo que el sueldo no le daba pa' vivir. Del banco, pues, ni pío. Las entidades estatales no suelen hablar mucho de estas cosas, ¿entiendes?

Y la gente en las redes, ¡ay, la gente! Unos le dan la razón, otros la critican, pero al final, todos saben lo que es luchar con un sueldo que no estira. Unos dicen una cosa, otros, que se le busque por otro lado. ¡El mundillo de siempre!

¿Y ahora qué? ¿Qué se espera de este cuento?

Pues mira, lo que se espera es que la cosa siga igual, o peor. La muchacha buscará su camino en lo digital, y otros seguirán igual, apretándose el cinturón. Lo que sí está claro es que la gente no se va a quedar de brazos cruzados.

Hay que ver qué pasa con las nuevas medidas económicas, si es que llegan y si es que sirven para algo. Por ahora, la historia de Elianys es una más de las tantas que se oyen en la cola, en la guagua, en el barrio. La vida sigue, y hay que resolver.