¿Me robaron el paquete? Cubana denuncia a Cubamax por entrega incompleta y silencio sepulcral
Una cubana denunció a Cubamax por recibir un paquete incompleto y sin respuesta a su reclamo, reavivando críticas sobre el servicio de paquetería.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que a algunos les gusta jugar con la paciencia de la gente, o peor, con sus pertenencias. Una señora por allá, en Cuba, salió con la queja a gritar al mundo por las redes: ¡mi paquete llegó incompleto y en Cubamax ni me contestan! Esto pone en tela de juicio otra vez cómo se manejan los envíos pa' la isla.
Según cuenta la afectada, mandó un paquete pesando unas 20 libras, pero cuando le llegó, ¡zas!, apenas marcaba 17 y pico. Y por si fuera poco, la caja venía maltratada por abajo, como si la hubieran arrastrado por el suelo o le hubieran metido mano sin cuidado.
Un relajo de entrega y de atención
La cosa se puso peor porque la entrega la cogió una vecina, que la pobre estaba resolviendo unos líos con la electricidad y la comunicación. Cuando abrieron la vaina, se dieron cuenta de que faltaban un montón de cosas que venían desde afuera.
Pero el colmo fue al reclamar. La mujer dice que la atención al cliente de Cubamax brilló por su ausencia, que no le dieron ni pies ni cabeza. Fue a las oficinas y nada, que le insinuaron que a lo mejor la culpa era de otro y no de ellos. ¡Qué descaro!
La gente se une y cuenta su drama
Esto se regó como pólvora en las redes, y ¡ayayay! un montón de gente salió a decir: "¡A mí me pasó lo mismo!" Otros hasta contaron que les han desaparecido equipos electrónicos, comida, de todo un poco. Parece que no es un caso aislado, sino un bochinche recurrente.
Y todo esto pasa cuando los cubanos dependen cada vez más de las cosas que llegan de afuera, y uno se pregunta si se puede confiar en estas agencias que manejan la logística. Las quejas se acumulan y la gente le va perdiendo la fe a estos servicios, que al final son clave para que la gente tenga lo que necesita.
¿Quién responde por lo que se pierde?
Lo que uno espera es que, si uno paga por un servicio, este se cumpla. Que llegue lo que se manda, y si hay un problema, que te den una respuesta clara, no un vacilón. La gente está cansada de que le traten así.
¿Y ahora qué?
Bueno, lo que se ve es que la desconfianza está más alta que nunca. Habrá que ver si Cubamax pone cartas en el asunto o si esto sigue siendo un cuento de nunca acabar. Lo cierto es que la gente está pendiente y no se va a quedar callada ante estas situaciones.