¿Y a ustedes les parece normal? Cuba, Venezuela y Nicaragua en el podio de los peores para hacer periodismo

Informe regional señala que Cuba, Venezuela y Nicaragua son los países más hostiles para el periodismo en América, con censura y hostigamiento gubernamental.

¡Oye esto pa' que veas! Parece que la cosa se puso fea pa' los que se tiran el cuento en la calle. El periodismo en nuestra América está pasando uno de sus peores momentos, y mira que ha visto cosas. Los gobiernos se han puesto más duros que un aguacate verde, y no dejan a nadie que no sea de la línea oficial decir ni pío.

La cosa está tan mal que en países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, hacer de periodista es como caminar sobre brasas. Los gobiernos tienen bien amarrada la lengua de todo el mundo, censuran, acosan, y el que se mueve mucho, ¡zas!, le cae el guante.

¿Qué pasó, mi gente?

Pues mira, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) sacó un informe, el Índice Chapultepec de Libertad de Expresión y de Prensa de 2025, y la vaina no pinta bien. El promedio regional de cómo se puede informar y opinar libremente en el continente está por los suelos, el más bajo desde que empezaron a medirlo. ¡Un desastre!

Hablan de periodistas que matan, de gente presa sin deberla, de otros que tienen que salir corriendo de sus casas, y de que los ataques contra la prensa quedan impunes. ¡Un bochinche de terror!

¿Dónde y cuándo se pone fea la cosa?

Según el informe, los lugares donde el periodismo independiente la tiene más difícil son Cuba, Venezuela y Nicaragua. Ahí es donde el gobierno se pone el traje de verdugo.

En Cuba, el régimen lo controla casi todo. Tienen mañas nuevas pa' ponerle el pie a los periodistas que no siguen el libreto oficial. Les dicen "mercenarios", pa' que la gente no les crea, y hasta los vigilan en sus casas, como si fueran presos domiciliarios.

Venezuela y Nicaragua se llevan la medalla de oro... pero de la mala. Venezuela sacó la nota más bajita, ¡sin libertad de expresión ni na'! Dicen que cierran radios a lo loco y que después de las elecciones de 2024 metieron presos a un montón de periodistas.

Y en Nicaragua, con Daniel Ortega y Rosario Murillo al mando, la cosa va viento en popa hacia un modelo totalitario. Han ido quitando el periodismo independiente a punta de juicios, persecución y leyes que los ponen por encima de todo.

¿Y a mí por qué me importa esto?

Porque esto nos afecta a todos. Si los periodistas no pueden contar lo que pasa de verdad, ¿cómo vamos a saber la película completa? La gente necesita saber qué hacen los gobiernos, qué se cuece en las empresas, y si los que mandan se pasan de la raya.

Cuando no hay libertad de prensa, nos quitan el derecho a estar informados, a opinar y a exigir que las cosas se hagan bien. Es un problema de todos, porque al final, la falta de información nos hace más débiles.

¿Qué dicen los implicados?

Bueno, los que están en el poder, por lo general, no hablan mucho de esto o lo niegan. En Cuba, el gobierno acusa a los periodistas independientes de "mercenarios". En Venezuela, las radios y medios que quedan, si es que quedan, viven con el alma en un hilo o son portavoces del gobierno.

En Nicaragua, el gobierno de Ortega ha hecho reformas pa' tener todo bajo control y que nadie pueda decir nada. La SIP recopila las quejas y las denuncias, pero los gobiernos implicados rara vez admiten las críticas o cambian su forma de actuar.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene?

La cosa está en el aire. El informe de la SIP y otros como el del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) nos dicen que hay que estar atentos. Dicen que los gobiernos usan leyes de terrorismo o de ciberdelitos pa' meter preso a los periodistas.

Además, la retórica de llamar a los periodistas "enemigos" es peligrosa, porque la gente se lo cree y empieza a verlos como gente mala. Hay que seguir de cerca cómo se mueven las cosas, si se siguen cerrando espacios o si, por milagro, alguien se decide a abrir la ventana pa' que entre un poco de aire fresco.

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