¿Y los antibióticos? ¡Cuba se ahoga en falta de medicinas básicas!
Cuba sufre un faltante récord de medicamentos básicos, alcanzando el 95.1% de desabastecimiento en abril de 2026, según datos oficiales.
¡A ver, que te cuento!
Parece que en Cuba la cosa se puso seria, seria. ¡Agárrate, que en abril de 2026 se rompió el récord! Los datos oficiales dicen que el 95.1% de los medicamentos que uno necesita en el día a día, ¡tachán!, no aparecieron por ningún lado en las farmacias y hospitales. ¡Un desastre total pa’ la salud del cubano!
Esto no es nuevo, la cosa viene roncando desde hace rato. Imagínate, en diciembre de 2021 el faltante era la mitad, ¡un 50%!, y mira ahora, ¡casi todo el combo desaparecido!
¿Dónde fue la vaina y cuándo pasó?
Esto pasó en la Cuba de abril de 2026, justo cuando la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) se dio cuenta de que no podía ni estimar los precios porque sencillamente, ¡no había nada que vender!
El sistema estatal, que se supone que nos debe dar los medicamentos, está que no da pie con bola. La gente busca y busca y lo que encuentra es… vacío. Ni pa’ una aspirina, señores.
¿Y esto a quién le cae arriba?
¡A todos, mi gente! Pero sobre todo a los que tienen que tomar medicina pa’ siempre, a los viejitos, a los que tienen enfermedades crónicas. ¡Imagínate el drama de no poder conseguir el tratamiento!
Por eso, la gente tiene que buscarse la vida por la izquierda: en el mercado negro, o con los que traen cosas de afuera. ¡Una dependencia que da dolor de cabeza!
¿Qué dicen los de arriba y los de abajo?
Bueno, los datos oficiales hablan solos, ellos mismos reconocen que el sistema no está funcionando. Por otro lado, la gente en la calle está que trina, pero ¿qué van a decir?
Los que buscan medicinas fuera del sistema oficial tienen que pagar lo que sea, porque la salud no tiene precio, pero la necesidad aprieta.
¿Y ahora qué?
Pues mira, la situación está que arde. Con esta crisis económica que no se quita, la inflación por las nubes y los servicios públicos cayéndose a pedazos, no se ve la luz al final del túnel.
Lo que queda es seguir de cerca cómo se resuelve este embrollo, porque cada día que pasa sin medicamentos es un día perdido pa’ la salud del pueblo.