¿Y el chavo? Cuba promete pagarle a gringos por sus fincas y nadie sabe de dónde saldrá la plata
Cuba anunció que pagará por propiedades expropiadas a estadounidenses, pero la falta de fondos y la Ley Helms-Burton hacen dudar de su viabilidad.
¿Qué pasó? ¡Qué lío!
Oye esto pa’ que veas la cosa. El gobierno de Cuba ha dicho que va a pagarle a unos cuantos ciudadanos de Estados Unidos por las cosas que les quitaron después de la Revolución, allá por los años 60. Suena bonito, ¿verdad? Pero la verdad es que nadie sabe de dónde va a salir el dinero, y con las leyes que hay por allá y la crisis que tiene Cuba, la gente anda con tremenda duda.
Esto va solo para un grupito de unos 5.913 reclamaciones de americanos y empresas que perdieron sus fincas y negocios. Y no te creas que son los únicos; hay miles de cubanos y gente de otras partes a los que también les metieron mano con esas nacionalizaciones y se quedaron sin nada.
¿Dónde y cuándo pasó este chisme?
Todo este rollo de las expropiaciones fue hace rato, en los años 60, después de que Fidel y su gente tomaran el poder en Cuba. Hablamos de propiedades que en ese entonces valían como 2.000 millones de dólares. ¡Imagínate hoy! Con los intereses y todo eso, la cuenta debe estar hoy por arriba de los 10.000 millones. Una millonada que la economía cubana, que anda por el suelo, no creo que pueda pagar tan fácil.
No se sabe el lugar exacto de cada propiedad, pero fue en toda la Isla. Lo que sí se siente es la tensión y la historia de gente que perdió todo.
¿Y a quién le importa todo este lío?
Pues mira, si Cuba se pone seria con esto, podría ser un chance para mejorar las relaciones con Estados Unidos y que entren inversiones. La idea es que tal vez con el dinero de esas nuevas inversiones, el gobierno pueda ir saldando estas deudas antiguas. Pero ojo, que hay una ley en Estados Unidos, la Helms-Burton, que pone condiciones bien duras, como pedir elecciones libres y que aparezca oposición. Y ya sabemos cómo está la cosa política por allá.
Además, esa ley no deja que se les quite a las familias que ahora mismo viven en esas casas expropiadas, que muchos las heredaron o las llevan ocupando desde hace años. Así que, por ahora, parece más un cuento que una realidad palpable.
¿Qué dicen unos y otros?
El gobierno cubano ha dicho que está dispuesto a pagar, pero no ha dicho cómo. La esperanza es que al verse con ganas de arreglar las cosas, Estados Unidos baje un poco las sanciones y entre dinerito fresco. Por otro lado, los expertos dicen que es casi imposible que esto funcione ahora mismo. Puede que sea más una jugada política para ganar tiempo o para quedar bien afuera, que un plan real para compensar a la gente.
Se habla de que empresas gigantescas como Bacardí perdieron sus bienes, pero también miles de dueños de negocios pequeños se quedaron en la calle. Ni hablar de los bancos, las telefónicas, las eléctricas, todo pasó a manos del Estado.
¿Y ahora qué se espera?
Pues, lo que se ve es que la cosa está en el aire. Sin un plan de pago claro y sin que cambien las reglas del juego, especialmente con esa Ley Helms-Burton metiendo el dedo en la llaga, es difícil imaginar cómo van a hacer para pagar. Por ahora, la compensación sigue siendo una idea en el papel, un discurso oficial, pero la realidad en la calle es otra muy distinta.
Hay que seguir de cerca a ver si aparece alguna luz al final del túnel o si todo queda en buenas intenciones.