¿Qué pasó con el combustible? Cuba le compra a EE. UU. ¡y se dispara la guagua!

Cuba compra combustible a EE. UU. por casi 96 millones de dólares en seis meses, mientras empresas privadas se benefician y la escasez persiste.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! Cuba, en medio de su peor crisis energética, está comprando un montón de combustible a Estados Unidos. ¡Sí, leyó bien! Las exportaciones de diésel y otros derivados de EE. UU. a la Isla se dispararon este año.

Parece mentira, pero las cifras del primer semestre de 2026 muestran un crecimiento espectacular. En solo seis meses, las ventas de combustibles estadounidenses a Cuba sumaron casi 96 millones de dólares. ¡Un dineral!

Dónde y cuándo

Este fenómeno se dio principalmente entre enero y junio de 2026. Los envíos salieron de puertos como Miami y Tampa en Florida, Houston en Texas, y Nueva Orleans en Luisiana. El producto estrella es el diésel extra ligero, pero también entran lubricantes, gasolinas y otros derivados del petróleo.

Imagínate el movimiento en los muelles, los barcos yendo y viniendo. El ambiente debe estar caliente con tanto ir y venir de combustible en plena crisis.

Por qué importa

Esto es importante porque pasa mientras en Cuba hay apagones a lo loco, gasolina que no aparece y la red eléctrica está hecha polvo. ¡La gente necesita el combustible pa' moverse, pa' trabajar, pa' todo!

Además, más de cien empresas privadas cubanas ahora tienen permiso para importar combustible. Hasta hay un negocio de inversión extranjera para esto. Mientras tanto, algunos privados hasta lo venden en la calle a precios de infarto.

Qué dicen las partes

Por un lado, la narrativa oficial sigue apuntando al embargo como el culpable de todos los males. Por otro lado, las empresas privadas cubanas y los privados que venden el combustible en la calle demuestran que hay mecanismos para conseguirlo, aunque sea caro.

El gobierno cubano ha facilitado estas operaciones para el sector privado, mostrando una cara diferente a la que vemos en las colas de la gasolina. Las cifras hablan por sí solas de un intercambio comercial que beneficia a algunos mientras la mayoría sigue sufriendo.

Qué viene ahora

Habrá que ver cómo sigue esta película. Si estas compras a EE. UU. se mantienen o aumentan, y si realmente llegan a aliviar la crisis energética en la Isla para el pueblo. También hay que seguir de cerca cómo se desarrollan las inversiones extranjeras en este sector.

Lo cierto es que la situación es una paradoja: mientras el discurso oficial pinta un panorama desolador por el embargo, el sector privado encuentra la manera de importar combustible estadounidense por decenas de millones. Habrá que estar atentos a los próximos capítulos.