¿Pa' dónde va el petróleo cubano? Tensión con EE.UU. y buscando plata de afuera

Cuba busca inversión extranjera, hasta de EE.UU., para su petróleo ante crisis energética, pero las tensiones políticas con Washington persisten.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en Cuba se están abriendo las puertas, y no para cualquier cosa, sino pa' que entre plata extranjera a buscar petróleo. El gobierno, que no está pa' juegos, ha soltado la sopa: le vale traer gente de afuera a moverle a la industria petrolera, y sí, ¡hasta a los yanquis les han guiñado un ojo!

Esto no es de ahora, es porque la cosa por allá con la energía está más fría que un week-end en La Habana en enero. Falta gasolina, falta combustible pa' todo, y la gente en la calle lo sufre.

¿Dónde y cuándo es el tinglado?

Esto está pasando ahora mismo, en esta Cuba que se las ve negras pa' prender un fogón. El presidente, el señor Díaz-Canel, ha dicho que están listos pa' recibir al que traiga inversión al sector ese del petróleo. Y lo de las empresas de Estados Unidos es una novedad, porque con ese embargo de hace años, eso era como pedirle peras al olmo.

La isla siempre ha dependido de que le manden petróleo, de Rusia, de Venezuela, de quien sea. Pero los envíos no dan pa' más, y por eso hay que apretarse el cinturón y buscarle por otro lado, hasta a los vecinos del norte.

¿Y esto a quién le cae arriba?

Pues mira, si sale bien, a la gente le puede cambiar la vida, o por lo menos, que el transporte funcione y las luces prendan sin tanto apagón. La economía de la isla necesita un empujón, y el petróleo es como sangre pa' un país.

Pero claro, el tema es delicado. Mientras abren la puerta al petróleo, por el otro lado el discurso contra Washington sigue duro. El fantasma de Donald Trump y sus políticas de mano dura siempre está ahí, como una sombra que no deja ver claro.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, el gobierno cubano dice que quiere inversión, que está abierto a negociar. Por otro, la relación con Estados Unidos sigue enredada, con sanciones y desconfianza mutua. Las empresas de allá, si se animan, tendrían que navegar en aguas bien complicadas, con leyes que vienen de hace rato y un ambiente político que cambia como el viento.

La Habana también ha estado moviendo fichas: ha dejado que los cubanos de afuera inviertan y ha soltado a algunos presos, como pa' ver si se suaviza la cosa y se atrae capital. Pero los obstáculos son grandes.

¿Y ahora qué?

El panorama es incierto, como adivinar qué va a pasar en el béisbol antes del último inning. Si las empresas gringas se meten, ¿qué va a pasar con el embargo? ¿Cómo van a reaccionar en Washington? ¿Podrá Cuba mantener su discurso firme mientras pide ayuda? Son preguntas que quedan en el aire, y habrá que seguir de cerca lo que pase en este juego de ajedrez político y petrolero.

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