¿¡Se acabó la escuela en Cuba por falta de luz!?
Cuba adelanta el fin del curso escolar debido a una grave crisis energética. Miles de familias y estudiantes afectados por apagones y falta de transporte.
¡Se acabó la clase por la pura falta de candela!
Imagínate tú, que los muchachos en Cuba no van a terminar el curso como Dios manda. ¡La cosa está que no se aguanta! Por culpa de una crisis energética que tiene a todo el mundo de cabeza, han tenido que cerrar las escuelas antes de tiempo. ¡Un bochinche que ni te cuento!
La ministra de Educación, esa señora Naima Trujillo, al principio dijo que iban a cerrar poquito a poco, entre el 15 y el 30 de junio. Pero la realidad es más terca que un mulo, y la cosa se aceleró. Ahora los patios de las escuelas en La Habana están vacíos, las clases paradas y nadie sabe para dónde ir.
¿Y ahora quién se encarga de la prole?
La decisión ha caído como bomba en las familias. Los abuelos, las tías, o quien se pegue, ahora tienen que encargarse de los chiquillos durante el día. Amalia Acosta, una abuela de 65, está ahí, al pie del cañón, cuidando a su nieto de 10 años. Ella dice con una sonrisa medio amarga: “Ya estamos disfrutando de estas vacaciones apresuradas”.
Pero imagínate, hasta los exámenes finales se han dado en pleno apagón, con la luz del sol y sin internet. ¡Qué clase de futuro les estamos armando a estos muchachos!
Los apagones, el bus y el pupitre vacío
Esto no es solo cerrar la escuela, señores. Los apagones son eternos, a veces más de 20 horas al día. ¿Cómo duermen los niños así? ¿Cómo rinden en la escuela si es que llegan?
Y pa’ colmo, el transporte público es un desastre. No hay guagua que coja lucha para llevar a los estudiantes y a los maestros. Además, ¡faltan maestros por todos lados! Ni en La Habana ni en Sancti Spíritus han podido llenar ni la mitad de las plazas. ¿Y quién va a querer trabajar por un sueldo que no alcanza ni pa' los chicharrones?
Dicen por ahí...
La gente está hasta la coronilla. Norki Rigondeaux, de 57 años, lo resume con una frase que te hiela la sangre: “No hay luz, no hay agua, no hay nada”. Y tiene razón. La crisis energética, que está peor desde mediados del año pasado, lo ha puesto todo patas arriba: el transporte, la industria, ¡hasta el agua que sale por el grifo!
Hasta la Unesco anda preocupada, diciendo que esta situación pone en peligro el futuro de toda una generación de estudiantes en Cuba. ¡Hay que ver el lío en el que estamos metidos!
¿Y ahora qué?
Nadie sabe qué va a pasar. Lo único seguro es que la cosa está fea. El sistema educativo, que siempre ha sido un orgullo, ahora está sufriendo las consecuencias de esta crisis. Habrá que ver si el gobierno saca un conejo de la chistera o si los muchachos tendrán que seguir estudiando a la luz de las velas.