¿Las Mulas se Van a la Legalidad? Cuba Abre la Compuerta a Importaciones Comerciales

Cuba permitirá a personas naturales importar mercancías con fines comerciales, un cambio histórico en sus normativas aduaneras y un giro a las redes informales.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en Cuba se están poniendo las pilas y le van a dar una vuelta de tuerca a eso de traer cosas de afuera. El Gobierno anunció que ahora las personas de a pie, como tú y como yo, ¡podemos importar cositas para vender! Esto es un cambio grande, de esos que no se ven todos los días, y todo parte de un paquete de reformas económicas que metieron en la Asamblea Nacional. Aún no se sabe bien cómo va a ser, pero esto podría cambiarle la cara a cómo llegan las mercancías al país y quién sabe, ¡hasta cómo compramos nosotros.

¿Dónde y cuándo empezó el jaleo?

Esto se anunció hace poco, justo cuando se hablaba de 176 reformas económicas. El asunto es que, hasta ahora, solo las empresas del Estado, cooperativas y las nuevas Mipymes podían traer cosas para vender. Los viajeros solo podían traer lo de su uso o el de la familia. Pero la verdad, siempre ha sido la gente que viaja la que trae lo que se necesita, usando sus maletas como si fueran bodegas. Ahora, parece que quieren ponerle un poquito de orden y legalidad a ese relajo.

¿Y esto a quién le cae arriba?

Mira, esto importa porque le da un chance a un montón de gente. Los viajeros que traen encargos, las famosas “mulas”, podrían empezar a operar con un permiso, sin tanto miedo a que les quiten todo. Imagina, se podría formalizar un negocio que ya existe de facto y que mucha gente usa para poder conseguir lo que no aparece en las tiendas. Si lo hacen bien, quizás hasta las tiendas de a pie tengan más cosas y a mejor precio.

¿Qué dicen los que saben y los que no?

Bueno, las empresas estatales y el gobierno siempre han defendido que el comercio exterior debe ser controlado. Pero ahora, con esta apertura, le dan cancha a los privados. Por el otro lado, la gente en la calle lo que quiere es que aparezcan las cosas, que no haya que hacer malabares para comprar un jabón o un medicamento. Las “mulas” están esperando a ver cuáles son las reglas del juego, qué se puede traer, cuánto y si les va a salir a cuenta.

¿Qué se espera pa’l futuro?

Ahora mismo, hay más preguntas que respuestas. ¿Qué tipo de productos van a permitir? ¿Habrá límites de peso o de valor? ¿Habrá que pagar muchos impuestos? ¿Tendrán que registrarse como cuentapropistas? La cosa está en el aire. Si las reglas son muy complicadas o caras, la gente seguirá haciendo lo mismo por la vía informal. Pero si les dan una mano, ¡quién sabe! Podría ser el principio de una nueva forma de hacer las cosas.