¿Cocinas sin gas y teles sin corriente? Critican entrega de ayuda en Santiago de Cuba

Cubanos cuestionan la distribución de cocinas y televisores a damnificados por huracán, criticando la falta de gas, apagones y supuestas irregularidades en la asignación de ayuda.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! La gente en Santiago de Cuba está que trina con la entrega de cocinas de gas y televisores para los que sufrieron el golpe del huracán Melissa. Dicen que la cosa no está clara, que la ayuda no llega a quien de verdad la necesita.

Por un lado, el Gobierno Provincial dice que anda repartiendo con "profundo sentido de solidaridad" en Sueño y El Caney. Pero por las redes, la cosa es otra, puro bochinche y quejas.

Dónde y cuándo

Todo esto pasa en Santiago de Cuba, con el sabor amargo que dejó el huracán Melissa. Las entregas se supone que son para los damnificados, pero la gente se pregunta si de verdad están llegando a donde tienen que llegar.

Mientras unos dicen que recibieron todo, otros, que lo perdieron hasta el alma, dicen que no les han dado ni para empezar a levantarse. ¡Imagínate el gentío que está de manos atadas!

Por qué importa

Pues mira, importa porque es la vida de la gente. Si te quedaste sin casa, sin nada, y te traen una cocina pero no hay gas o un televisor pero se va la luz cada dos por tres, la cosa no cuadra.

La gente lo que pide es lo que les resuelve el día a día, materiales para reconstruir, no cacharros que no funcionan. Es la urgencia, el techo, las paredes, ¿entiendes?

Qué dicen las partes

Por un lado, el Gobierno Provincial pone su comunicado diciendo que la ayuda va y que es con solidaridad. Pero por otro, en las calles y en las redes, la gente habla de irregularidades.

Unos dicen que a los amigos les llegó lo bueno, mientras los más afectados se quedaron en el limbo. Y otros, pues, dudan de la utilidad: "¿Con qué se cocina? ¿Con qué se ve la tele si no hay corriente?".

Qué viene ahora

Bueno, lo que se ve es que la gente está descontenta con cómo se manejó la cosa. Si la ayuda no llega a los que más la necesitan o no es útil, la frustración crece.

Hay que ver si ahora sí se ponen las pilas y la ayuda de verdad llega a quien hace falta, y si piensan en las necesidades reales de la gente, como materiales para reconstruir lo perdido.

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