¿Se nos va el bus? El transporte en Cuba se hunde entre promesas y apagones

El transporte cubano en crisis: rutas paradas, escasez de combustible y parque obsoleto. Promesas de microbuses eléctricos no alivian la movilidad diaria.

¡Oye esto pa' que veas lo que pasa en la calle!

Resulta que el transporte aquí en Cuba está en uno de esos momentos que uno dice: "¿Y ahora cómo salgo yo?". Las guaguas paradas, el aceite brillando por su ausencia y los carros viejos pidiendo clemencia. Y eso que el ministro anda prometiendo microbuses eléctricos y hasta cargas solares, pero pa' la gente de a pie, moverte sigue siendo un dolor de cabeza y te cuesta un ojo de la cara.

El cuento es que el transporte estatal se desplomó como un 93% entre enero y septiembre del año pasado. ¡Imagínate! Se te cae el servicio de ómnibus y trenes de un cantazo. El ministro, Eduardo Rodríguez Dávila, se puso al frente en la Mesa Redonda y habló de que si el bloqueo, que si la energía... pero también soltó que aquí adentro nos fallan los lubricantes, las piezas y la máquina no da pa' más.

¿Dónde está el lío y cuándo fue que se complicó?

Esto no es de ayer, el sistema de transporte lleva tiempo arrastrando el fango, pero parece que en lugares como Ciego de Ávila la cosa está fea: de 135 rutas, apenas funcionan dos. Y en Las Tunas, ¡adiós viajes entre provincias! En La Habana, ni te cuento, hasta las rutas urbanas las han parado por falta de combustible. La gente termina caminando o cayendo en la trampa del transporte informal, pagando precios que se comen el sueldo.

Lo que sí se ve es que están trayendo unos "medibuses" pa' los estudiantes y enfermos, y hasta han reorganizado unos triciclos eléctricos y contratado a gente privada pa' las rutas locales. Anunciaron ensamblaje de microbuses y hasta carros fúnebres, y que vienen ómnibus eléctricos con carga solar, pero hasta ahora, la calle sigue igual, con la gente esperando.

¿Y a quién le cae esto encima?

Pues a todos, pero sobre todo a los que dependen de un transporte que funcione para lo básico. Más de 12,800 estudiantes de escuelas especiales y casi 2,900 pacientes de hemodiálisis están en vilo, porque si el transporte falla, sus citas y su acceso a la escuela se complican.

Los que saben dicen que esto no es solo por cosas de afuera, sino por años de no darle mantenimiento, de no planificar bien y de que los carros ya no dan más. Mientras el gobierno habla de soluciones grandes, la realidad es que en las paradas hay un gentío y en las carreteras, pocos carros.

¿Qué dicen los que tienen que ver?

Por un lado, el gobierno, a través del ministro, habla de las dificultades y las medidas que están tomando, como los ómnibus eléctricos y el uso de triciclos. Por otro lado, está la realidad de la gente, que ve las paradas vacías y tiene que buscarse la vida como pueda, a veces recurriendo a un mercado informal que sale caro.

Analistas, por su parte, señalan que la crisis tiene raíces profundas en la falta de inversión y mantenimiento a lo largo de décadas, más allá de las presiones externas.

¿Y ahora qué? ¿Pa' dónde vamos?

Pues mire, lo que está claro es que el transporte sigue siendo un dolor de cabeza mayúsculo. Se anuncian soluciones, se habla de traer más carros y de mejorar la infraestructura, pero la urgencia es ahora. Habrá que ver si las medidas que se anuncian llegan de verdad a la calle y cambian el panorama para que la gente pueda moverse con más tranquilidad.

Lo que sí está en el aire es cómo se va a resolver este entuerto a largo plazo, porque la flota está vieja y las necesidades de la población no paran de crecer. Hay que seguir de cerca si estas promesas se convierten en ómnibus rodando.

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