¡Se acabó la comida y la luz! Cuba en apagón por alimentos caros

Cuba sufre apagones y altos precios que dificultan el acceso a alimentos, afectando hogares y la seguridad alimentaria.

¿Qué pasó aquí, mi gente?

Mira tú, la cosa en Cuba se está poniendo color hormiga. Parece que se juntaron dos males: los apagones que no te dejan ni respirar y los precios de la comida por las nubes. La gente no sabe si aguantar más frío o más hambre, porque ni para tener la nevera prendida hay garantía, y lo poco que consiguen, pues se les daña enseguida.

Imagínate tú, tener que hacer malabares para que no se te pierda un picadillo o unas salchichas. Y si lo que te encuentras en la bodega está carísimo, pues apaga y vámonos. La situación es que la comida escasea y lo que aparece, cuesta un ojo de la cara y se echa a perder en un santiamén por la falta de corriente.

¿Y eso dónde y cuándo fue la cosa?

Esto no es de ahora, mi hermano, esto es el pan de cada día en Cuba. Los cortes de luz son constantes y los precios suben como la espuma. La gente en sus casas, en los barrios, en las colas, todos comentan lo mismo. Es un problema que golpea a todas las familias, en todos los rincones de la isla, sin importar la fecha exacta, porque es una lucha diaria.

El calor o el frío que haga afuera, no se compara con el ambiente de tensión dentro de las casas. La electricidad falla, los insectos hacen de las suyas, y lo poco que se logra comprar se echa a perder. Es un estrés constante, te lo digo yo.

¿Y a quién le importa esto o qué?

¡A todo el mundo que tiene que comer, oye! A las familias que no saben cómo van a llenar la barriga, a los niños que deberían estar en la escuela pero están pensando en qué comerán. Esto importa porque es la vida misma. Si no hay comida buena y a precio razonable, ni salud, ni educación, ni nada, mi socio.

La gente en Cuba está cansada de esta situación que no mejora. Es un problema que viene de lejos, de cómo se produce y se distribuye todo. La seguridad alimentaria es un lujo que pocos se pueden dar.

¿Y qué dicen los que mandan y los que no?

Bueno, el gobierno dice que está trabajando en eso, pero la realidad en la calle es otra. Los que venden dicen que los precios son altos porque a ellos les cuesta mucho traer la mercancía. Y la gente, la gente lo que dice es que esto no puede seguir así, que necesitan soluciones de verdad.

Unos tiran la pelota pa' allá, otros pa'cá, pero al final, el que sufre es el pueblo. Dicen que hay problemas con la producción, con las importaciones, con todo. Pero nadie te da una respuesta clara de cuándo esto va a cambiar para bien.

¿Y ahora qué? ¿Para dónde va esto?

Pues mira, lo que se ve es que la cosa no pinta fácil. Si no hay luz, no hay comida. Si la comida está cara, menos se compra. Hay que estar pendientes a ver si de verdad toman medidas que funcionen, si la producción sube o si los precios bajan de una vez.

Lo que sí está claro es que la gente va a seguir luchando para resolver. Pero mientras tanto, la incertidumbre es grande. Hay que ver qué pasa con los almacenes, con la distribución y, sobre todo, si el bolsillo del cubano aguanta mucho más esta tortura.

Más noticias