¿Quién se llevó las cacerolas? ¡Guanabacoa se enciende y acusan a un sopla'o!

Guanabacoa vive una ola de arrestos y redadas tras protestas por apagones y crisis. Denuncian a un presunto informante colaborando con la represión. ¿Qué se armó?

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! En el reparto Las Minas, allá en Guanabacoa, la cosa se puso caliente. Después de que la gente saliera con sus cacerolas a darle al cacerolazo por los apagones que no acaban y la crisis que aprieta, ¡zas!, que se arman los arrestos y las redadas a lo bestia. Parece que el gobierno no quiere escuchar ni el ruido de las ollas.

Los vecinos están que trinan, diciendo que los polis de los especiales y la PNR se han puesto las pilas para meter presos a cualquiera que se atreva a salir a protestar. Y no solo hombres, ¡mujeres también! Están hartos de no tener luz ni comida, y alzan la voz, o mejor dicho, alzan las cacerolas, y se los llevan.

Dónde y cuándo

Esto se ha puesto bravo en los últimos días en el reparto Las Minas, en Guanabacoa, La Habana. Las protestas y los cacerolazos ocurren cuando cae la noche, justo cuando más se sienten los apagones y el calorcito de la isla.

Los ánimos están caldeados y se siente la tensión en el aire. Se oyen los grillos, el gentío que murmura y, de repente, el ruido de las sirenas que anuncian la llegada de los que vienen a poner orden, o a reprimir, según se mire.

Por qué importa

Pues mira, esto importa porque la gente ya no aguanta más. Los apagones de horas y horas, la comida que escasea o está por las nubes, la vida que se pone cada vez más difícil... todo eso hace que el pueblo explote.

Estas protestas, aunque parezcan pequeñas, son la señal de que la paciencia se acabó. Es la gente diciendo: “¡Basta ya!” y exigiendo que se les escuche y se les resuelva la vida. Si esto sigue así, la cosa puede ir a más.

Qué dicen las partes

Los vecinos y algunos medios independientes están denunciando que la represión ha subido de tono. Señalan que hay un tal Lester Randy Alonso, que parece que fue detenido y después lo soltaron con la tarea de soplar a las autoridades, diciendo quiénes fueron los que salieron a protestar. ¡Imagínate el bochinche que ha armado eso!

Por otro lado, las autoridades, como de costumbre, no dicen mucho o niegan la represión. Las organizaciones de derechos humanos sí que han levantado la voz, diciendo que esto es una estrategia para callar a la gente que se queja.

Qué viene ahora

Pues mira, lo que viene ahora es seguir de cerca. Los vecinos están nerviosos, pero también están alertas. Veremos si ese tal Lester Randy Alonso sigue cantando o si la gente se cansa de tanta presión.

Lo que sí es seguro es que el descontento sigue ahí, guardado bajo llave. Si no se atienden las quejas por los apagones y la crisis, es muy probable que volvamos a ver a la gente en la calle, con sus cacerolas o como sea, exigiendo un cambio.

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