¿Deportado y con casa en Cuba? ¡El truco está en el poder legal!

Evita perder tu casa en EE. UU. si te deportan. Un poder legal a un familiar o amigo de confianza es clave para administrar tus bienes.

¡Oye esto pa' que veas!

Si te deportan de Estados Unidos, no creas que te quitan tu casa así como así. El problema gordo no es salir, es lo que dejas botado.

Uno puede seguir siendo dueño de su casita o su apartamento aunque ya no pise suelo yanqui. El lío viene si nadie se encarga de las deudas y los papeles mientras tú estás fuera.

¿Y eso dónde y cuándo pasó?

Esto es ahora mismo, para cualquiera que esté en la mira de la deportación y tenga propiedades en Estados Unidos.

Imagínate, tú aquí, tranquilo, y allá la hipoteca acumulando polvo y la luz a punto de cortarse. Nadie se va a apiadar si los pagos no llegan.

¿Y a mí por qué me importa esta vaina?

Pues porque tu casa es tuya, manito. Y si te descuidas, te la pueden quitar por no pagar los impuestos, la hipoteca o el seguro. ¡Un bochinche!

Lo peor es que si te meten un proceso de ejecución hipotecaria o las autoridades se meten por los impuestos, ahí sí se te complica el asunto para recuperarla.

¿Qué dicen las partes?

Los bancos quieren su plata, el gobierno quiere sus impuestos y tú quieres tu casa. Si dejas de pagar, el banco inicia el embargo y el gobierno te puede multar.

Los expertos dicen que lo mejor es darle un poder notarial a alguien de confianza. Esa persona puede pagar todo, administrar la casa alquilada, o hasta venderla si hace falta.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene después?

Pues mira, lo que viene es que tienes que moverte. Si tienes bienes, habla con un abogado de inmigración y con alguien que sepa de bienes raíces.

Prepara ese poder notarial con tiempo, deja a alguien al mando de tus cosas. Así, cuando te deporten, no te quedas en la calle y sin nada.