¿Cambio de mando en Cuba? ¡Congresistas de Florida ponen el grito en el cielo!

Legisladores de Florida exigen que cualquier diálogo con Cuba debe buscar el fin del castrismo, ante posibles conversaciones de Trump. Rechazan permanencia del régimen.

¿Qué pasó?

¡Oye esto pa' que veas! Parece que en Washington se está cocinando algo con Cuba, y es que el mismísimo presidente Donald Trump soltó la sopa diciendo que hay conversaciones dando vueltas sobre la isla. Los congresistas cubanoamericanos, ¡con el alma en vilo!, salieron a poner el pecho, diciendo que ellos no van a tragar entero con nada que no signifique que el castrismo se va para el carajo.

Unos dicen que sí, otros que no, pero lo cierto es que la cosa está que arde. Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar, dos pesos pesados del Congreso por Florida, dejaron bien claro: cualquier cosa que se hable con La Habana tiene que ser para que ese sistema de gobierno de décadas, ese que tienen los Castro y su gente, ¡se acabe de una vez!

¿Dónde y cuándo?

Todo esto se está moviendo en Washington, D.C., con ecos que resuenan fuerte en el sur de la Florida, donde la comunidad cubana está bien pendiente. Las declaraciones de Trump sobre estas supuestas conversaciones salieron hace poco, y desde entonces, el debate se ha puesto más caliente que una plancha recién apagada.

Mientras los legisladores floridanos hablan de un futuro "amistoso" o no, según cómo se pongan las cosas, las autoridades en La Habana, ¡qué sorpresa!, salen a decir que de eso nada, que no hay ninguna negociación en marcha. ¡Como siempre, negando la mayor!

¿Por qué importa?

Bueno, y esto a ti qué te importa, preguntarás. ¡Pues muchísimo! Si hay un cambio real en Cuba, la vida de millones de personas cambia. Estos congresistas hablan de que la crisis económica en la isla, que está que pela, es la que va a forzar las cosas. Para ellos, la meta es clara: que el régimen de una vez por todas deje de existir y los cubanos puedan, por fin, mandar en su casa.

Imagínate, si se logra un cambio, podría significar libertad para pensar, para hablar, para hacer negocios sin miedo. Es la esperanza de muchos que llevan años esperando una Cuba libre de las cadenas del pasado.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, tienes a los congresistas de Florida, como Díaz-Balart, que no quieren ni oír hablar de que los mismos de siempre sigan al mando. Quieren una transición, un cambio de timón completo. Salazar coincide, y dice que nada de que la cúpula actual se quede controlando nada, ¡jamás!

Por el otro lado, están las autoridades cubanas, que dicen que aquí no pasa nada, que no hay conversaciones. Y mientras tanto, la isla está ahogada en una crisis de comida, de luz, ¡de todo! La gente se está yendo en masa, buscando un futuro mejor lejos de casa.

¿Qué viene ahora?

Pues mira, eso es lo que nadie sabe con certeza. Los congresistas confían en que Trump y Marco Rubio, el Secretario de Estado, tengan un plan, pero los detalles, ¡nadie los ha soltado! Se habla de que hasta la ONU podría meterse para mandar combustible y paliar la crisis energética, algo que para algunos podría ser un respiro, pero para otros, solo un parche más al sistema.

Lo que sí está claro es que la presión está ahí, la crisis aprieta, y la gente quiere un cambio. Habrá que estar pendientes a ver qué se cuece, porque la historia cubana siempre da sorpresas.

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