¿Se Frió la Corriente en La Habana? Apagón Masivo y Cacerolazos Desatan el Bochinche
Avería en subestación Apolo causa apagón masivo en La Habana, sacando unidades generadoras y provocando cacerolazos de protesta por la crisis eléctrica.
Qué pasó
Imagínate la escena: de repente, ¡zas!, se fue la luz en un montón de barrios de La Habana. ¿Qué pasó? Una avería bien fea en la subestación de Apolo, de esas que te sacan de juego las plantas eléctricas importantes. Fue como un efecto dominó, pero con la corriente, que no regresa.
Esto no fue un apagón chiquito, no señor. Se llevó por delante varias unidades clave del Sistema Eléctrico Nacional, dejando a medio mundo a oscuras por horas. ¡Un desastre!
Dónde y cuándo
Todo este relajo ocurrió este martes dos de junio de 2026, aquí mismito, en La Habana. El epicentro fue la subestación Apolo, pero el apagón se regó como pólvora. Los primeros reportes indican que las unidades 6 y 8 de la termoeléctrica Mariel, y la 3 de Renté, se pararon solas por culpa de las oscilaciones.
Las subestaciones Naranjito, Melones, Príncipe, Cerro, Talla Piedra y Párraga también sufrieron disparos automáticos. Al final, repartos enteros en Boyeros, Marianao, Playa, Habana del Este, Centro Habana, La Habana Vieja y otros municipios se quedaron a oscuras.
Por qué importa
Porque la cosa está más caliente que un calentador en verano. Este es al menos el sexto apagón de este calibre en lo que va de año en la capital. ¡Seis veces! Esto demuestra que el sistema eléctrico cubano está más frágil que un cristal fino y que los déficits de energía son brutales, a veces superando los 2.000 megavatios.
Y claro, cuando la luz se va por horas, la gente se cansa. Los cortes prolongados y el regreso intermitente de la corriente, que apenas da para lo básico, tienen a todos al límite. Ya no es solo un problema técnico, es que te afecta la vida entera.
Qué dicen las partes
La Empresa Eléctrica de La Habana soltó la sopa diciendo que todo fue por un fallo en Apolo que activó protecciones automáticas. Dijeron que las líneas de 110 kV se dispararon, afectando varias subestaciones clave y provocando desconexiones por frecuencia.
La gente, en cambio, lo que dice es que está harta. En barrios como Guanabacoa, se oían los cacerolazos y los gritos de “¡Queremos la luz!” y “¿Hasta cuándo?”. La verdad es que la paciencia se está acabando rápido.
Qué viene ahora
Pues mira, con el sistema así de delicado, lo que viene es estar pegados al transistor. Se espera que las autoridades trabajen a marchas forzadas para estabilizar el sistema y recuperar las unidades generadoras afectadas. Pero la verdad es que la red eléctrica cubana tiene más años que Matusalén y necesita una reforma profunda.
Mientras tanto, la gente en La Habana tiene que seguir aguantando, esperando que la luz vuelva pronto y se quede un rato. Habrá que ver si esta vez toman medidas más serias o si seguimos en la misma película de siempre.