¿Se nos cae La Habana encima? Edificios que dan pena y nadie los remedia

Edificios en La Habana se derrumban, aumentando la crisis de vivienda. Falta de mantenimiento y materiales agravan el peligro para miles de residentes.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que La Habana se nos está cayendo a pedazos, y no es cuento. Los edificios, esos que uno ve todos los días, se están viniendo abajo a un ritmo que da escalofrío. La cosa se pone peor cada día, con más derrumbes y construcciones en estado crítico que tienen a la gente con el Jesús en la boca.

Esto no es de ahora, muchos de esos edificios tienen más de 70 años y están pidiendo a gritos una manita de cemento y pintura. Pero la verdad es que el mantenimiento es casi nulo y los materiales brillan por su ausencia, así que el deterioro va viento en popa.

¿Dónde está el bochinche y cuándo pasó?

Todo este relajo se ve más fuerte en lugares como Centro Habana y La Habana Vieja, donde las fachadas, los balcones y hasta los techos parecen que van a decir adiós en cualquier momento. Pero el caso que se lleva el premio es el del Instituto Superior de Diseño de La Habana, el famoso ISDI. ¡Imagínate! A ese lo tuvieron que demoler en marzo de este año (2026) porque ya se había caído medio edificio varias veces en los últimos dos años.

Los vecinos de la zona llevaban tiempo avisando que esa cosa iba a ser un desastre, que los escombros tapaban las calles y que cualquiera se podía dar un piñazo. Y no se equivocaron.

¿Y a mí qué me importa todo esto?

Pues mira, esto no es solo un problema de ladrillos y concreto. Cuando un edificio se cae, la gente pierde su casa, sus cosas, todo. Y luego, a ver dónde te meten, si es que te meten en algún sitio, porque las soluciones no aparecen por ningún lado. Al final, es un problema de seguridad, porque nadie quiere vivir con el susto de que el techo te caiga encima.

Además, todos estos derrumbes y el mal estado de la ciudad dan una imagen fatal. No es solo que las casas se caigan, es que la vida diaria se complica y el peligro está a la vuelta de la esquina.

¿Qué dicen los que saben y los que no?

Pues mira, por un lado, los vecinos llevan tiempo advirtiendo del peligro. Por otro, los especialistas dicen que esto ya es un problema de seguridad pública serio y que se necesita meterle mano de verdad a la rehabilitación. Pero de ahí a que se vea una mejora real, todavía falta mucho.

La verdad es que cada uno cuenta el golpe como le va. Unos ponen el grito en el cielo por el peligro, otros se quejan de la falta de soluciones y algunos, los que viven ahí, pues a aguantar el chaparrón.

¿Y ahora qué? ¿Pa' dónde vamos?

Pues lo que se ve es que la cosa sigue igual, sin grandes avances. Los daños se acumulan y las respuestas son lentas. Cada derrumbe es un aviso de que esto puede empeorar si no se toman medidas en serio. Hay que estar pendientes a ver si de verdad se ponen las pilas y arreglan lo que se pueda arreglar, porque la situación está que arde.

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