¿Se le acabó la carne a Cienfuegos? ¡Abren carnicerías a privados!

Cienfuegos permite la gestión privada de 47 carnicerías cerradas por escasez, buscando reactivar el servicio sin vender la propiedad estatal.

¡Qué cosa es esta en Cienfuegos!

Oye esto pa' que veas, que la cosa está que no aparece ni un pedacito de carne. Resulta que en Cienfuegos, las carnicerías, esas "casillas" donde uno iba a ver qué resolvía, se estaban quedando cerradas a patadas. ¡Adiós carne, adiós servicio!

Pero como dicen que "al mal tiempo, buena cara", las autoridades cubanas se pusieron a pensar y dijeron: "Bueno, si el Estado no puede, ¡que le meta mano el que pueda!". Y así, sin vender los locales, van a dejar que los privados, los que le meten candela, se encarguen de 47 de esos sitios.

¿Dónde y cuándo está el bochinche?

Esto está pasando ahora mismo, en Cienfuegos. La noticia corre como pólvora desde el 5 de septiembre de 2026. Son 47 de las 69 "casillas" las que estaban en las últimas, pero ahora les dan una oportunidad de revivir.

Imagínate el panorama: locales vacíos, gente esperando, y la carne, ¡ni por asomo! Ahora, la idea es que productores, cuenta propia, cooperativas y hasta mipymes lleguen y le den vida a estos sitios, bajo contrato y con la propiedad todavía en manos del Estado, claro está.

¿Y esto a quién le cae arriba?

Pues mira, esto le cae directo a la gente del pueblo, que es la que sufre cuando no hay qué llevarse a la boca. Demuestra que al sistema de Comercio Interior le cuesta trabajo mantener las cosas funcionando como debe ser.

Es una forma de decir: "Si el Estado no da abasto, dejemos que otros intenten a ver si cuadra". La propiedad sigue siendo del Estado, pero la gestión, el sudor y quién sabe si la carcajada, la ponen los privados.

¿Qué dicen unos y otros?

Las autoridades dicen que esto no es una privatización, que los locales se quedan del Estado. Lo que se alquila es la gestión, la forma de mover los hilos para que el negocio funcione.

Los privados, los que se animen a meterse en la licitación, tendrán que poner de su parte para que las carnicerías vuelvan a tener carne y la gente pueda comprar. Es un plan que se viene aplicando en otras provincias, como una manera de no dejar morir los servicios.

¿Y ahora qué?

Pues ahora toca esperar a ver qué pasa. La clave de todo esto no es solo quién gestiona, sino si de verdad va a haber carne para vender. La licitación puede traer el empuje, pero la disponibilidad de productos es lo que va a decir si estas carnicerías vuelven a abrir con fundamento o si se quedan solo en el intento.

Habrá que seguir de cerca si esta medida logra revivir el servicio o si la escasez sigue mandando en las "casillas" de Cienfuegos.