¿Hasta cuándo la miseria? Celebran cumpleaños de poetisa cubana entre la pobreza y la limosna

Poetisa cubana Isabel Mendoza, celebrando su cumpleaños 65, vive en pobreza extrema y pide limosna. La solidaridad ciudadana cubrió su festejo.

¡Oye esto pa' que veas!

Resulta que la poetisa cubana Isabel Mendoza cumplió 65 añitos este martes, y en lugar de fiestón y homenajes, la cosa fue en su casa, que dicen que está en unas condiciones bastante precarias. El activista Yasser Sosa Tamayo se dio la vuelta con varios amigos para llevarle un poco de alegría y, sobre todo, un empujoncito de ayuda.

La gente llevó una torta, música del Grupo NOVA y entre todos juntaron 25 mil pesos cubanos. ¡Y ojo! Que esa ayuda no vino de ningún ministerio ni de un despacho oficial, sino de gente común que se movió para que la escritora no se sintiera sola en su día.

¿Dónde fue el bochinche y cuándo?

Todo esto pasó en la casa de la propia Isabel Mendoza, en Santiago de Cuba, justo el martes que cumplía sus 65 años. El ambiente, según cuentan, era de solidaridad pura, con música y gente compartiendo un pastel humilde. Se sentía la tensión de la situación, pero también el calor humano de quienes decidieron actuar.

¿Y esto por qué nos importa?

Porque la cosa está dura para muchos, y más para la gente del arte y los mayores en Cuba. Isabel Mendoza, que es una figura de la cultura, ha tenido que salir a pedir limosna en las calles para poder cuidar a su esposo enfermo. ¡Imagínate! Esto demuestra que la pobreza no es solo de uno, sino un fallo que nos afecta a todos como colectivo.

Que una artista tenga que contar centavos para comer y caminar con la ropa dada es una llamada de atención fuerte. La cultura no puede ser algo que se bota cuando ya no sirve, hay que cuidarla.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

Bueno, aquí lo que hablan son los hechos y la gente que se movió. El activista Yasser Sosa es el que ha estado contando todo y moviendo las fichas para ayudar. Por su parte, las instituciones estatales, hasta donde se sabe, no han tenido un papel directo en esta celebración ni en la ayuda que recibió Mendoza. Lo que se escucha es el murmullo de la gente común, que es la que está resolviendo.

¿Y ahora qué viene?

Pues lo que viene es seguir de cerca cómo siguen estas figuras de la cultura en la isla. El caso de Isabel Mendoza pone sobre la mesa la fragilidad de muchos artistas y personas mayores que dependen de la caridad de otros porque el apoyo oficial falla. Habrá que ver si este tipo de iniciativas privadas y comunitarias se vuelven la norma para poder cubrir lo básico y reconocer a quienes han aportado tanto.

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