¿Al Closet de Castigo Por Pedir Medicina? Cachumbambé de Opositor Cubano
Opositor cubano Alexander Fábregas lleva 69 días en celda de castigo en Cuba por exigir atención médica para otro preso. Su caso enciende alarmas sobre derechos humanos.
¡Oye esto pa’ que veas!
Parece que en Cuba, pedir que a un preso le den su medicina puede mandarte directo pa’l “closet de castigo”. Eso le pasó al opositor Alexander Mario Fábregas Milanés, que lleva ¡más de dos meses! encerrado en aislamiento en una cárcel de Santa Clara. ¡Un bochinche de esos que te quitan el sueño!
Según cuentan por ahí, la bronca se armó porque este man exigió que le hicieran caso a un preso enfermo. ¡Imagínate el drama!
¿Dónde y Cuándo Pasó la Grosería?
Todo este rollo se está cocinando en la cárcel provincial de Santa Clara, esa que le dicen “El Pre”. El cuento va pa’ 69 días, desde que se armó el pleito. La mamá del chavo, Luisa María Milanés Valdés, es la que está sufriendo el desvelo, contando los días y sin saber bien qué pasa con su hijo.
El calor, la tensión, el encierro… se siente todo desde lejos.
¿Y A Quién le Cae Arriba Esto?
Mira, esto no es solo un caso aislado, compadre. Cuando a un tipo lo meten en castigo por pedir lo básico, como atención médica, es porque algo no anda bien en el batey. La gente que está adentro, y hasta los que están afuera, ven esto y se dan cuenta de que alzar la voz, aunque sea pidiendo una pastilla, puede salir caro.
Esto pone el foco en cómo tratan a los presos con problemas de salud, que son un montón.
¿Qué Dicen las Partes?
Por un lado, dicen que Fábregas fue clave para que a Gregorio Rafael Acuña García, un preso con diabetes, le hicieran una operación. El pobre tenía gangrena y, ¡imagínate!, al final le tuvieron que cortar un pedazo del pie. Unos dicen que sin la presión de Fábregas, quién sabe qué hubiera pasado.
Pero la respuesta de las autoridades fue rápida: después de un encontronazo con un funcionario, ¡zas!, pa’l frío de la celda de castigo. Y pa’ rematar, otro preso, Yanquiel Villavicencio Balmaseda, con un reguero de enfermedades, ¡lo movieron a una cárcel de más seguridad! Unos dicen una cosa, otros otra, pero el resultado es el mismo: más castigo.
¿Y Ahora Qué?
Bueno, Fábregas sigue preso por lo que venía cumpliendo, siete años por decir lo que pensaba en las redes. Pero este lío lo ha puesto en el ojo del huracán, como un símbolo de las cosas que pasan tras las rejas.
Organizaciones por fuera andan diciendo que hay mil presos políticos y que las condiciones son malas. Habrá que ver qué pasa ahora, si habrá algún cambio o si todo seguirá igual. Lo cierto es que el caso de Fábregas no se va a quedar quieto.