¿Qué es esa vaina? Carreras de caballos ilegales trancan carretera en Pinar del Río y nadie hace na’

Carreras de caballos ilegales en Pinar del Río bloquean la carretera de Luis Lazo, poniendo en riesgo a transeúntes y conductores ante la inacción de autoridades.

¡Oye esto pa’ que veas!

En Pinar del Río se están haciendo carreras de caballos, pero a lo bruto, en plena carretera de Luis Lazo. La gente del pueblo está que trina porque esto es un peligro público y parece que las autoridades no se enteran o no quieren enterarse. Es como si estuvieran jugando a la ruleta rusa con la vida de todos.

Imagínate la escena: caballos corriendo a toda velocidad, motos alumbrando como pueden, y nadie sabe si en la próxima curva te aparece un tropel o te dan un porrazo.

¿Dónde es el bochinche y cuándo se arma?

Pues la cosa se pone caliente en el kilómetro 2 y medio de la carretera de Luis Lazo. El jolgorio empieza cuando cae la noche, aprovechando que no hay luz y que el tendido eléctrico se pone de moda con los apagones. La única luz que hay viene de las motos que van escoltando a los caballos, como si fueran los reyes del mambo guiando la procesión.

Esto se pone bueno de noche porque ahí nadie ve na’. Los caballos van a lo que van y las motos hacen lo que pueden para que no se maten o no se lleven a nadie por delante.

¿Y por qué esto le importa a la gente?

Porque esto no es un jueguito de niños. Con los caballos corriendo a lo loco y las motos alumbrando a ratos, cualquiera se da un batacazo. Los conductores que van por ahí no saben con qué se van a encontrar, y los que van a pie, peor todavía. Un día de estos, alguien se va a dar un golpe feo y va a ser un lío.

La gente está harta de esto y se pregunta dónde está la policía, que no se ve por ningún lado para poner orden en este desorden.

¿Qué dicen los que están en el lío y los que no?

Por un lado, los que organizan las carreras y participan, pues están en lo suyo, disfrutando del peligro y la adrenalina. No hablan mucho, pero se les ve contentos con el espectáculo que montan.

Por el otro lado, los vecinos y los que tienen que usar la carretera están que explotan. Se quejan de que nadie hace nada, ni el gobierno ni la policía. Dicen que es una falta de respeto y que están jugando con la seguridad de todos.

¿Y ahora qué? ¿Pa’ dónde va esto?

Pues nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar. Lo que está claro es que la cosa sigue caliente y la preocupación aumenta. A ver si alguien se decide a poner mano dura y evitar que ocurra una desgracia.

Por ahora, la carretera de Luis Lazo sigue siendo un campo de aventura, y los vecinos, pegados al balcón, esperando a ver qué pasa o a ver si por fin las autoridades se dan por enteradas.