¿Le quitan las vacas por producir más? Campesino de Granma se arma de valor para denunciar

Un campesino cubano denuncia una multa de 200.000 pesos y posible decomiso de ganado, alegando castigo por aumentar su producción. Autoridades no comentan.

¡Oye esto pa' que veas lo que está pasando!

Un campesino de Granma, Andrés Manuel Sosa, se ha echado pa'lante y ha pegado el grito en el cielo en las redes. ¿Qué pasó? Que le cayeron encima con una multa que te da mareo: 200.000 pesos cubanos. Y por si fuera poco, le amenazaron con quitarle las vacas, el ganado entero. El hombre dice que todo esto es porque él ha estado produciendo más, aumentando su masa ganadera. ¡Imagínate el bochinche!

Dice el hombre que la multa y la amenaza vienen porque supuestamente está produciendo en unos terrenos que no son ni pa' tanto. Pero él insiste, el problema es que está echando pa'lante y eso no le gusta a algunos.

¿Dónde y Cuándo se armó este lío?

Todo este drama se está desarrollando en Granma, en la parte oriental de Cuba. El señor Sosa lo soltó todo en su Facebook, su trincherita digital, para que el mundo se enterara de lo que le estaba cayendo encima. El momento exacto de la multa no lo ha detallado, pero la preocupación es de ahora mismo, de este junio de 2026. El calor aprieta, pero más aprieta la incertidumbre de no saber si mañana va a poder seguir con sus animales.

¿Y a quién le cae esto arriba? ¡A la gente!

Esto no es solo un problema de un campesino, señores. Cuando a un hombre del campo le ponen un freno así, es un freno pa' todos. La gente que vive de la tierra, que se levanta antes de que salga el sol pa' sacar comida adelante, se ponen a pensar: 'Si yo produzco más, ¿me van a multar a mí también?'. Es un mensaje que enfría las ganas de echar pa' lante, y eso, en un país que necesita toda la comida posible, es un golpe bajo.

Muchos se preguntan qué va a pasar con la producción de carne y leche si se castiga a los que más hacen. Es un dilema que tiene a muchos con la cabeza pa'trás.

¿Qué dicen unos y otros?

Por un lado, el señor Sosa ha contado su versión, con el corazón en la mano, denunciando la situación y pidiendo que se sepa la verdad. Por otro lado, las autoridades, ni las agrícolas ni las del gobierno, han dicho ni pío. Silencio total. Ni confirman ni desmienten. Es como si la denuncia se hubiera perdido en el aire.

Pero el tema ha dado pa' hablar. El escritor y periodista Guillermo Rodríguez Sánchez, que le gusta meterse en estos líos, ha opinado. Él dice que estas cosas pasan porque a los productores privados les ponen muchas trabas. Que las reglas del juego no favorecen que el campo crezca, y que así, con escasez y dependencia de afuera, no se sale.

Hay gente que le da la razón a Rodríguez Sánchez, diciendo que hay que darles más libertad a los campesinos. Otros, sin embargo, defienden las reglas que hay, diciendo que son necesarias para el orden.

¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?

Pues mira, ahora mismo la cosa está en el aire. El señor Sosa esperando a ver si se llevan sus vacas o si la multa se queda ahí. Las autoridades, esperando a ver si el escándalo crece o se apaga. Y la gente, esperando a ver si de verdad se va a apoyar más al campesino o si esto se queda en un susto y todo sigue igual.

Lo cierto es que este caso, como otros que se oyen por ahí, ponen el dedo en la llaga de las dificultades que tienen los que trabajan la tierra. Habrá que seguir de cerca a ver por dónde va esto.