¿Qué le pasó a La Habana? ¡Calles de primera llenas de basura como si fuera un vertedero!
Calles emblemáticas y zonas religiosas de La Habana, como Galiano y San Judas Tadeo, sufren acumulación de basura, afectando imagen, salud y economía.
¡Oye esto pa' que veas lo que pasa en La Habana!
Parece mentira, pero las calles que uno siempre vio como la crema y nata de La Habana, esas que tienen vida y la gente va y viene todo el día, ahora están que dan pena. Hablamos de sitios como Galiano y San José, que siempre fueron un hervidero de gente y negocios, y también de los alrededores de iglesias que uno respeta, como San Judas Tadeo. ¡Imagínate, hasta los santos tienen la puerta rodeada de basura!
Los vecinos no se aguantan más y lo andan gritando por las redes. Las fotos y videos que salen muestran un panorama que ni te cuento: basura por aquí, escombros por allá, y un deterioro que te quita el brillo de la ciudad.
¿Dónde se está cayendo el asunto y cuándo pasó?
Esto se ve sobre todo en las calles más céntricas y comerciales de la capital cubana. Lugares como Galiano y San José están que no se puede ni caminar, llenas de desperdicios que nadie recoge.
Pero no solo son esas calles de tránsito. Los alrededores de iglesias importantes, donde la gente va a buscar paz y hasta a rezar, también están en las mismas. La iglesia de San Judas Tadeo, por ejemplo, en San Nicolás, tiene a los feligreses y vecinos hartos de ver la mugre alrededor.
La gente dice que los desechos se quedan ahí días y días, creando un ambiente que no tiene nombre. Se mezcla todo: basura de la normal, escombros de alguna obra, de todo un poco, y lo peor es que no hay mano que lo ponga en su sitio.
Y esto, ¿a quién le cae arriba? ¿Por qué importa este desastre?
Bueno, esto le cae arriba a todo el mundo que vive o pasa por La Habana, y sobre todo a los que viven cerca de estos focos de desorden. La imagen de la ciudad, que es un atractivo para muchos, se está viniendo abajo.
Pero no es solo la vista. Lo más grave es el tema de la salud. Donde hay basura, hay bichos: mosquitos, ratas, mal olor... ¡un caldo de cultivo pa' que se peguen las enfermedades! Y en una ciudad donde los servicios a veces fallan, esto es un problema mayor.
Además, los negocios que están en esas calles, los puestecitos, las tiendas pequeñas, están sufriendo. ¿Quién va a querer comprar o comer en un lugar que parece un basurero? Esto afecta directamente a la gente que se busca la vida ahí.
Para las iglesias, la cosa es todavía más chocante. Son lugares que deben inspirar respeto y tranquilidad, y encontrarse rodeados de desechos es como una cachetada a su valor.
¿Qué dicen las partes involucradas?
Los que más hablan son los vecinos y la gente del pueblo, que suben las fotos y los videos reclamando en redes sociales. Ellos son los que ven el día a día de la basura acumulada y piden a gritos que alguien haga algo.
Por el otro lado, uno espera que las autoridades y los que se encargan de la limpieza urbana estén al tanto y tomen cartas en el asunto. Se supone que el gobierno debe velar por el ornato y la salubridad de la ciudad, pero por lo que se ve, las respuestas no están siendo suficientes.
Nadie habla mucho de forma oficial en los medios, pero las denuncias ciudadanas son un claro mensaje de que la situación está bastante mal y la gente está cansada.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera que pase?
Lo que se espera es que alguien tome cartas en el asunto de verdad. Que empiecen a recoger la basura de una vez, a limpiar los escombros y a poner en orden esas calles que son el corazón de La Habana.
Hay que ver si las autoridades se dan por enteradas y actúan rápido, porque la cosa se está poniendo fea. Se necesita un plan, y no solo para limpiar hoy, sino para que esto no vuelva a pasar mañana.
Mientras tanto, la gente seguirá denunciando y esperando que la imagen de su ciudad, esa que quieren y admiran, vuelva a ser la que era, limpia y acogedora.