¿Y ahora quién va pa' Cuba? ¡Se nos achicó el viaje de los cubanos de afuera!

Estadísticas oficiales revelan que 66,725 cubanos residentes en el exterior dejaron de viajar a la Isla en 2025, confirmando un declive post-pandemia.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que el ritmo de los cubanos que viven fuera y se dan una vuelta por la Isla se nos frenó de golpe. La Oficina Nacional de Estadística e Información, la famosa ONEI, soltó los números y mira, en 2025 la cosa bajó bastante. ¡Más de 66 mil visitantes menos que el año pasado! Esto confirma que el empujón que dio la gente después de la pandemia ya se nos está acabando.

¿Dónde y cuándo se frenó la fiesta?

Los datos dicen que en 2025 solo pisaron tierra cubana 228,091 cubanos que viven afuera. Compáralo con los 294,816 que vinieron en 2024, y ¡zas!, una caída de 66,725 viajeros. El pico grande fue en 2023, con casi 359 mil emigrados regresando, pero desde entonces ha sido cuesta abajo. ¡Y ni se diga comparado con antes de la pandemia, cuando en 2019 tuvimos un récord de casi 624 mil visitas!

¿Por qué se desinfló la visita?

Las autoridades echan la culpa a las sanciones de Estados Unidos, que sí, aprietan. Pero la verdad es que la cosa va más allá. La situación en Cuba está dura: comida que no aparece, apagones que matan, transporte que no llega y servicios que dan pena. Ya no es solo ir a visitar familia, es vivir lo mismo que ellos, pero encima con el lío de los viajes. Y por fuera, el bolsillo también sufre: todo más caro, y mandarles a los de allá se pone cuesta arriba. Mucha gente prefiere mandar un giro y listo.

Además, el éxodo masivo de estos años ha vaciado casas. Menos gente en la Isla significa menos motivos para que los que están fuera vengan. El vínculo físico se está poniendo flojo, y eso cambia todo en las familias y en la forma de quererse.

¿Qué dicen los involucrados?

Por un lado, las autoridades señalan las restricciones externas como causa principal de esta caída. Por otro lado, los propios cubanos que viven fuera y los que están en la Isla hablan de la difícil realidad económica y social. Muchos que antes venían a disfrutar ahora ven sus visitas marcadas por las mismas carencias que sufren los residentes. La tendencia es clara: la visita a la Isla ya no es un paseo, sino una experiencia que requiere más esfuerzo y tiene menos atractivo para algunos.

¿Y ahora qué? El panorama que se dibuja

Todo apunta a que el flujo de visitantes cubanos desde el exterior seguirá ajustándose. La crisis económica, tanto dentro como fuera de la Isla, y el cambio en la dinámica migratoria sugieren que los viajes físicos podrían ser menos frecuentes. La opción de enviar remesas se consolida como la forma principal de apoyo. Habrá que seguir de cerca cómo evolucionan estos indicadores, porque pintan un cuadro de cómo se está reconfigurando la relación de la diáspora con Cuba.

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