¿Se les va el tren a los españoles en Cuba? ¡Llegan los yanquis!
Cadenas españolas como Meliá e Iberostar en Cuba enfrentan incertidumbre ante posible entrada de inversores estadounidenses al sector turístico de la isla.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que las grandes cadenas de hoteles españolas que se han adueñado de la fiesta en Cuba se están poniendo nerviosas. ¿Sabes? Meliá, Iberostar, Barceló, NH... todas esas que llevan años sacándole brillo a los hoteles cubanos, ¡zas! Podrían tener que apretarse el cinturón.
Resulta que si por ahí viene un cambio político o de esos que abren la caja, y los gringos se deciden a meter mano en el turismo cubano, ¡adiós a la tranquilidad de los españoles!
¿Dónde y cuándo se está cocinando esto?
Esto se está cociendo en el mundo de las negociaciones y las políticas entre Estados Unidos y Cuba. El tema es que el turismo en la isla, tal como está ahora, se basa en contratos de administración, no de propiedad. O sea, los hoteles no son de los españoles, solo los manejan.
Si Washington y La Habana se dan la mano, las empresas de allá podrían entrar pisando fuerte, y ahí es donde empieza el lío para las españolas.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Pues mira, esto le cae directo a las cadenas españolas que se habían acomodado. Si entran los americanos, la competencia se pone candela. Imagínate, competidores con el apoyo político y la chequera de Estados Unidos, ¡eso es otra liga!
Además, aunque el turismo deja su dinerito a Cuba, el impacto en la economía de la isla no es tan grande como parece porque todo está muy centralizado. Una entrada masiva de capital gringo podría cambiar el juego de poder de quién controla qué.
¿Qué dicen unos y otros?
Por un lado, las cadenas españolas han estado operando bajo acuerdos con entidades estatales cubanas, a veces lidiando con las sanciones de EE.UU. que complican las cosas.
Por otro lado, la Unión Europea tiene sus trucos legales para defender a sus empresas, pero si hay bronca con Washington, habrá que ver si se atreven a usarlos.
¿Y ahora qué? ¿Qué viene en el horizonte?
Bueno, lo que está claro es que el panorama hotelero en Cuba podría dar un giro de 180 grados. Si los estadounidenses entran con todo, las empresas españolas tendrían que ponerse las pilas para no perder su sitio.
Habrá que seguir de cerca cómo se mueven las fichas políticas y empresariales, porque esto puede cambiar el mapa del turismo en la isla para siempre.