¿Y ESTO QUÉ FUE? Cadáver aparece en azotea de La Habana Vieja y nadie sabe nada

Un misterioso hallazgo sacude La Habana Vieja: un cadáver en una azotea. Vecinos conmocionados, silencio oficial. ¿Qué pasó aquí?

¡Oye esto pa' que veas!

Imagínate, mi gente, tremendo bochinche se formó en La Habana Vieja. ¿Qué pasó? Pues que se encontraron un fiambre, un cuerpo sin vida, ahí mismo en la azotea de un edificio. ¡Sí, señores! La cosa está que arde y la gente del barrio está que no se lo creen.

Todo el mundo comenta en la cola, en la guagua, en el portal. ¿Cómo llegó ese cuerpo ahí? ¿Quién era? ¿Y por qué nadie sabe nada? La cosa se pone buena, como digo yo, con sudor y carcajada.

¿Dónde fue el merecumbé?

Esto pasó en La Habana Vieja, de por sí un lugar que siempre tiene su movimiento, ¿verdad? Fue en la azotea de un edificio, de esos que uno ve a diario. Los vecinos aseguran que fue ayer mismo que se dio el hallazgo. Imagina el susto, de repente ver algo así encima de tu casa.

Dicen que antes de que se supiera la vaina, se notó gente rara por ahí, movimientos que no cuadraban. Pero hasta ahora, nadie puede decir con seguridad qué o quién era esa persona ni cómo terminó en ese lugar.

¿Y a quién le cae esto arriba?

Bueno, cuando aparecen estas cosas, la cosa se pone tensa. Para los vecinos, es una falta de seguridad, un susto grande que te rompe la rutina. ¿Quién vive tranquilo sabiendo que algo así puede pasar al lado?

Además, el silencio de las autoridades es lo que más revuelo causa. La gente quiere saber, necesita explicaciones. ¿Fue un accidente? ¿Algo más oscuro? Esto cambia la cosa para el barrio, pone a todos a mirar para arriba.

¿Qué dicen los involucra'os?

Esa es la gran pregunta, ¿qué dicen? Pues mira, nadie dice nada oficial. Ni el gobierno, ni la policía, ni nadie ha soltado prenda. Los vecinos están a la expectativa, comentando entre ellos, pero información clara, cero.

Unos dicen una cosa, otros otra. Que si vieron a la policía, que si hubo movimiento discreto. Pero todo eso son cuentos de esquina hasta que alguien con autoridad diga: "esto fue lo que pasó".

¿Y ahora qué?

Pues ahora, mi gente, a esperar. La gente de La Habana Vieja está con el Jesús en la boca, esperando que les digan algo. ¿Qué va a pasar? ¿Van a investigar a fondo? ¿Van a aclarar esto o se quedará como otro misterio más de la ciudad?

Lo cierto es que este suceso ha puesto a todos en alerta. Hay que seguir de cerca cómo se desarrolla esto, porque algo así no se puede quedar así nomás. ¡Ya veremos qué trae el viento!

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