¿Se comieron hasta las clarias? La pescadita que se perdió en Cuba
Encontrar clarias en Cuba se ha vuelto un reto. Lo que antes era una alternativa alimentaria común, ahora escasea en ríos y cañadas, reflejando la crisis.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que la cosa se está poniendo dura hasta pa' coger clarias en Cuba. Esa pescadita que uno resolvía y que hasta se acostumbró a tener en la mesa, ahora resulta que está más perdida que un billete de 50 en la cola del pan.
Una publicación por ahí, de Árbol Invertido, puso el dedo en la llaga con el testimonio de una señora que, entre que limpiaba sus clarias, soltaba que en las cañadas y los ríos ya no se encuentran como antes. ¡Un lío!
¿Dónde y cuándo se oyó esto?
Esto fue hace poquito, allá por el primero de septiembre de 2026, que se hizo eco de lo que se está oyendo en la calle. La cosa se pone más difícil en esos ríos y cañadas donde antes la claria se criaba como si fuera la dueña del party.
Imagínate el panorama: la gente tratando de resolver con lo que sea, y hasta el pez gato africano, que aguanta lo que le echen, parece que se está escondiendo.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Bueno, a todo el que buscaba una proteína animal que no fuera un dolor de cabeza conseguir. La claria, que la metieron allá por los 90 y se hizo famosa por su resistencia, se volvió un salvavidas para muchas familias en tiempos de escasez.
Ahora, que todo está caro y difícil, hasta esta opción se complica. Es un reflejo de que cuando las cosas aprietan, hasta lo que parecía abundante se vuelve un tesoro.
¿Qué dicen los que saben?
Por un lado, está el testimonio de la señora que las ve “muy perdidas”. Por otro, la publicación que lo saca a la luz como una muestra más de la crisis que se vive.
No hay un club de debate, pero la gente en la calle comenta. Unos dicen que la sobrepesca, otros que el ambiente, y otros que es la misma escasez la que hace que hasta los peces se esfuercen más por sobrevivir y no caer en las redes.
¿Y ahora qué?
Pues lo que se ve es que la búsqueda de clarias se va a poner más difícil. Habrá que ver si se encuentran nuevas formas de criarlas o si simplemente tendremos que seguir rebuscando.
Lo seguro es que esta historia nos dice que hay que prestarle atención a cómo hasta los recursos que antes dábamos por sentado pueden desaparecer cuando la cosa se pone fea.