¿Qué te pasó, Cuba? ¡Se arma el bochinche por la corriente que no llega!
Cuba's electricity crisis sparks widespread protests in Havana and Santiago. Residents bang pots demanding power amidst prolonged blackouts.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que la cosa se puso color de hormiga en Cuba otra vez. La gente en La Habana y Santiago de Cuba no aguantó más y salió a la calle a dar candela. ¿El motivo? Los apagones larguísimos que tienen a todo el mundo a oscuras más tiempo del que están con luz. La paciencia se acabó y el sonido de las cacerolas fue la banda sonora de la noche.
En barrios como Cayo Hueso y Mulgoba, la gente contaba que apenas le daban una hora y media de corriente en dos días. ¡Imagínate tú! Con esa faena, cualquiera se le revienta la vena. La indignación se desbordó y la respuesta fue un coro de calderos y sartenes gritando “¡Corriente y comida!”. Un bochinche en toda regla, porque ya el pueblo está cansado de tantas penurias y que la vida no mejore.
¿Dónde fue el relajo y cuándo?
Esto pasó mayormente en La Habana y Santiago de Cuba. En la capital, los focos calientes fueron Cayo Hueso y Mulgoba, donde los vecinos se fajaron a golpear sus cacharros. En Santiago, el asunto se sintió fuerte en El Salao y Micro 3. Todo esto ocurrió principalmente la noche del sábado, cuando el sol ya se había ido y la oscuridad de los apagones era total.
Los testimonios hablan de calor pegajoso, tensión en el aire y el ruido ensordecedor de la protesta. La gente estaba harta de esperar en la penumbra, con la nevera vacía y el ventilador apagado. Se sentía la desesperación en cada golpe de cacerola.
¿Y a quién le cae esto arriba?
Pues a todos, mi socio. Esta crisis eléctrica significa que la vida cotidiana se complica al triple. Se afecta el agua, la comida se daña, no se puede cocinar, ni estudiar, ni trabajar bien. La gente siente que el gobierno no resuelve y que viven en una zozobra constante. Por eso es que el tema se pone tan caliente, porque afecta el bolsillo y el ánimo de todos.
Lo que se escucha en la calle es que ya no se aguanta más. La gente pide soluciones reales y no promesas que se las lleva el viento. Es un grito de auxilio porque la situación se pone cada vez más difícil para el cubano de a pie.
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
Por un lado, la gente en la calle lo que pide es luz y comida, y lo dice a grito pelao con sus cacerolas. Los quejuegan y se quejan de los apagones eternos, de que no hay servicio y que la vida es un infierno. Dicen que es abusivo y que no se puede seguir así.
Por otro lado, las autoridades, a través de la Unión Eléctrica, hablan de averías en las termoeléctricas, falta de combustible y un sistema que necesita reparaciones. Dicen que están trabajando para resolverlo, pero los apagones siguen y la gente no les cree mucho. A veces mandan a la policía pa' calmar las cosas, pero el problema de fondo no se resuelve.
¿Y ahora qué?
Pues mire usted, lo que se ve es que la cosa sigue tensa. Si no meten más combustible, si las termoeléctricas no se arreglan, los apagones van a seguir. La gente seguirá protestando, porque es lo único que les queda para que los escuchen.
Hay que estar pendiente a ver si el gobierno encuentra una solución de verdad, de esas que duran, o si seguiremos con este cuento de nunca acabar. Lo cierto es que la paciencia se agota y el calor aprieta, y con la luz apagada, ¡nadie se queda quieto!