¿Hasta cuándo, Habana? Cacerolazos en Guanabacoa por apagones y 'la cosa' mal puesta

Habitantes de Guanabacoa, La Habana, hicieron sonar sus cazuelas en protesta por apagones y la crisis económica. El descontento se extiende por la capital cubana.

Oye esto pa' que veas... La cosa se está poniendo caliente en La Habana, ¡y no precisamente por el sol! El viernes 6 de marzo de 2026, en varios barrios de Guanabacoa, la gente salió a darle un 'concierto' a la situación. Los vecinos de La Jata, El Roble y El Naranjo se unieron con ollas y sartenes para hacer sentir su malestar.

Imagínate la escena: cae la noche, se va la luz (otra vez), y de repente, ¡pum, pum, pum! El sonido de las cazuelas llenando la calle. No era ninguna fiesta, era la gente gritando con lo único que tenía a mano: sus cacharros de cocina.

¿Dónde y cuándo se formó el bochinche?

Todo este jolgorio ocurrió en la noche del viernes 6 de marzo, en varios repartos del municipio de Guanabacoa, allá en La Habana. Los videos que corrieron como pólvora en las redes y medios como Martí Noticias muestran claramente a los vecinos en sus portales y balcones, dándole duro a las cazuelas y gritando consignas. El ambiente se sentía tenso, la oscuridad solo rota por el sonido del descontento.

¿Y por qué se pusieron así?

Pues mira, la gente está harta. Los apagones se ponen peores cada día, y para colmo, la escasez de comida y lo que sea que necesites en la casa te tiene con el alma en un hilo. Según cuentan los que estaban allí, la protesta nació así, espontánea, de la desesperación de no tener ni luz ni para resolver lo básico.

Este tipo de protesta, el cacerolazo, se ha vuelto común en América Latina cuando el pueblo quiere que su voz se escuche. Y en Cuba, parece que ha tomado fuerza, porque no solo fue en Guanabacoa; dicen que en otros barrios de La Habana también sonó el 'concierto' de ollas esa misma noche.

¿Qué dicen los que hablan?

Por un lado, tienes a la gente en la calle, haciendo ruido con sus cazuelas para que el gobierno se entere de que la paciencia se está agotando. La activista Evelyn Pineda ha dicho que esto es una muestra clara del malestar que crece entre los cubanos por las dificultades diarias.

Por el otro lado, bueno, uno espera que las autoridades tomen nota. Pero hasta ahora, no hay un balance oficial de lo que pasó. Lo que sí está claro es que los videos y testimonios muestran que el descontento no se queda callado.

¿Y ahora qué?

Pues, se sigue la cosa de cerca. Si los apagones no paran y la situación económica no mejora, es probable que escuchemos más cacerolazos. La gente está buscando la manera de que la escuchen, y si no hay respuesta, el ruido seguirá.

Hay que ver si esto es solo un grito al aire o si se convierte en algo más grande. Lo que sí sabemos es que la calle habló, y lo hizo con el sonido de las ollas.

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