¡Cacerolazo en Centro Habana! Vecinos gritan: ¡Libertad, no corriente!

Vecinos de Centro Habana protestaron con cacerolazo por apagones, exigiendo '¡Libertad, no corriente!' ante la crisis energética y social.

Qué pasó

¡Tremendo bochinche en Centro Habana anoche! Los vecinos salieron en masa con sus calderos y ollas a darle candela a la cosa, ¡un cacerolazo que sonó por todo el barrio! La cosa empezó en plena oscuridad, porque la luz se había ido, como siempre, pero cuando la reconectaron, ¡la gente no se fue!

Siguieron golpeando y gritando que la cosa era mucho más seria que un apagón. Dejaron claro que querían algo más que tener la luz prendida.

Dónde y cuándo

Esto fue en el barrio de Cayo Hueso, en Centro Habana, justo frente al teatro Lázaro Peña. Sucedió en plena noche, cuando la oscuridad aprieta y los apagones se ponen peores. El sonido de los calderos rompiendo el silencio de la noche fue la banda sonora de la protesta.

Aunque la luz volvió, la manifestación siguió. La gente se quedó un buen rato, demostrando que el malestar es profundo y no se apaga con una simple reconexión del servicio eléctrico.

Por qué importa

Porque esta gente no está pidiendo solo que les devuelvan la corriente, ¡están pidiendo libertad! La consigna de '¡Queremos libertad, no corriente!' lo dice todo. Ya la crisis va más allá de los apagones; es un grito contra todo lo que los agobia.

Esto demuestra que el descontento es grande y que la gente está harta de tantas dificultades, desde la falta de comida hasta los servicios básicos que no funcionan. Es un reflejo de que las cosas están calientes en la calle.

Qué dicen las partes

Los vecinos, con sus calderos y sus gritos, dijeron claro: '¡Queremos libertad, no corriente!', '¡Libertad!', '¡Patria y Vida!' y '¡Patria herida!'. El mensaje es contundente y no deja lugar a dudas sobre su sentir.

Por otro lado, la acción en sí, el cacerolazo prolongado incluso después de restablecer la luz, es la respuesta a la crisis energética y al malestar generalizado que se vive en Cuba.

Qué viene ahora

Pues mira, la cosa está que arde. Si la luz se va y la gente sale a pedir libertad, esto apenas empieza. Habrá que ver si las autoridades escuchan o si las protestas se siguen multiplicando.

Lo que sí está claro es que la paciencia se está agotando y los reclamos van más allá de lo básico. La calle está hablando, y hay que prestarle atención a lo que dice.