¿Adiós al Che en Bolivia? Proponen tumbarle monumentos
Bolivia debate retirar estatuas y símbolos del Che Guevara de espacios públicos, reavivando discusiones sobre memoria histórica y legado.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que en Bolivia se están quitando la careta con el Che Guevara. Presentaron un proyecto de ley que busca bajarle los monumentos, las fotos y cualquier vaina que lo ponga en la calle. La cosa va por delante, diciendo que los sitios del gobierno no deben tener vainas de un solo bando.
El diputado Manolo Rojas, del PDC, soltó la sopa. Dijo que el monumento que tienen en El Alto no es que todo el mundo lo quiera ahí, y que hay que revisar qué símbolos han metido en los últimos veinte años. ¡Ojo! Que él culpa al Che de que murieran compatriotas bolivianos en su guerrilla por allá.
¿Dónde y cuándo está el bochinche?
Esto está pasando ahora mismo en Bolivia, con la propuesta legislativa. La cosa se centra en los espacios públicos y la administración estatal. Imagínate el calor que se está sintiendo con este debate, un runrún por toda la ciudad.
El Che, ese guerrillero argentino-cubano, anduvo por allá en 1967, y la cosa terminó mal pa' él. Lo agarraron en La Higuera y, bueno, ya sabes cómo fue el final, por orden de los militares de aquí.
¿Y a quién le cae esto arriba?
Pues a todo el mundo que ve al Che como un héroe, especialmente a los que apoyaron a los gobiernos del MAS, que le dieron mucho bombo. Pero también a los que no están de acuerdo con su forma de hacer las cosas, los que cuestionan sus métodos. La memoria histórica está que arde en Bolivia, eso seguro.
La propuesta de Rojas no es solo una cosa, tiene dos. La primera es sacar al Che de los sitios oficiales. La segunda es darle un reconocimiento a los militares y combatientes bolivianos que se enfrentaron a la guerrilla del Che en el '67. ¡Imagínate! Son como 18 viejitos que vivieron esa vaina y quieren que se les honre.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, está la gente que apoya el proyecto de ley, como el diputado Rojas, que dice que el Che no debe estar en sitios públicos y que es responsable de muertes en Bolivia. Por otro lado, está toda la gente que ve al Che como un símbolo de lucha, un referente de la izquierda, y que seguramente no le gusta ni un poquito esta idea.
Los defensores de la memoria histórica, que son muchos, están divididos. Unos ven al Che como un icono, otros lo ven como una figura controversial por los métodos que usó y las muertes que causó en su intento de llevar la revolución a otros lados.
¿Y ahora qué?
Pues el debate está servido, mi gente. Lo que está claro es que esta propuesta va a dar mucho de qué hablar y va a reabrir viejas heridas y discusiones sobre quién debe estar en los altares de la patria. Habrá que seguir de cerca si el Che se queda en los espacios públicos o si su figura empieza a desvanecerse de ellos.
Seguro que hay mucho tira y jala, mucha palabrería, y al final, la ley dirá qué pasa con las estatuas y las imágenes. Pero por ahora, el cuento del Che en Bolivia sigue dando de qué hablar, y no parece que vaya a ser un cuento tranquilo.